SANO JUICIO

Es frecuente que las muelas del juicio den problemas y acaben retirándose de la boca. ¿Por que ocurre esto? El DR. JOSEP CUQUERELLA, de la Clínica Dental de Arvila Magna, nos explica en este artículo qué pasa con estas piezas dentales llamadas a desaparecer.

Cuando empleamos la expresión: “está en su sano juicio”, hacemos referencia, sin duda, a la cordura que alguien pudiera tener. De ahí, que a las últimas muelas en erupcionar, se les haya tenido a bien denominar las “del juicio” pues acostumbran a aparecer en la boca cuando ya se nos atribuye la capacidad para distinguir lo que es correcto de lo incorrecto.

Por otro lado, somos conscientes de que el mundo está continuamente evolucionando, y la especie humana con él. Así a nadie le sorprenderá si decimos que el cráneo del homo sapiens ha favorecido el desarrollo del encéfalo y ha reducido, en cambio, el tamaño de las mandíbulas respecto a sus antecesores. Lo que todavía no ha ocurrido, sino que es algo en cuyo proceso estamos inmersos, es la reducción del número de dientes, para poder albergarlos en estos maxilares más pequeños. Esto es, la famosa muela del juicio.

Probablemente, recordareis alguna historia o episodio que alguien os habrá explicado, o habréis oído en la cola del pan, acerca del sufrimiento que una muela del juicio le provocó e incluso le llevó a perder la cabeza del dolor. Ciertamente es posible, puesto que a menudo es un conflicto llegar el último a un lugar donde ya no queda espacio.

En este sentido anticiparse al conflicto es de gran juicio e inteligencia, puesto que estas muelas son prescindibles, y prueba de ello es que la evolución ya ha iniciado su proceso de extinción en algunos humanos.

Es tan sencillo como tomar una radiografía panorámica a partir de los 15 años, cuando estas muelas ya se han formado, para poder examinar si van a tener espacio o por el contrario van a dar problemas; puesto que si hubiera que extraerlas, idealmente sería entre los 15 y los 20 años, cuando el riesgo de lesionar tejidos nobles es despreciable, puesto que la raíz no ha concluido su formación, y además la reparación posterior de los tejidos es completa, puesto que todavía conservamos el potencial de crecimiento que se pierde si se realiza en edades más avanzadas.

No dudéis en consultar con el dentista, que, en este caso le puede ayudar a conservar su sano juicio.