Bullying, el enemigo en la sombra.

 

 

Si de niños hemos crecido sometidos a alguien con un perfil manipulador o acosador, aumenta nuestro riesgo de relacionarnos de manera nociva con personas con un rol de poder en nuestras vidas. Probablemente de adultos arrastraremos bloqueos emocionales, muchas veces enterrados en nuestro subconsciente que nos provocarán un gran complejo de inferioridad, culpabilidad y una baja auto-estima que será un caldo de cultivo de todo tipo de maltrato desde físico a psicológico en todas las áreas de la vida.

Sobre el acoso escolar hablaremos en nuestra clínica, el martes 24 de abril con el psicólogo y especialista en bullying, Xavier Vicent.

El bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar.

Existe una primera reticencia por parte de maestros o inclusive ciertos padres, a creer o hacer caso omiso a las agresiones. La negación del bullying, es un problema serio. “Lo más fácil es negar dicha realidad, son tonterías de niños, de adolescentes. Estas suelen ser de las frases más oídas y recurrentes”, explica el psicólogo de nuestra clínica, Xavier Vicent, experto en acoso escolar.

Y es cierto, puesto que el agresor o más frecuentemente el grupo de agresores acosa a la víctima en lugares públicos pero difíciles de controlar por profesores y padres como baños, pasillos, el patio o el comedor escolar. Además es también frecuente que esta acciones sobrepasen las paredes del colegio, extendiéndose a los alrededores del centro y, últimamente, en internet a través de los distintos dispositivos de acceso, lo que se conoce como “ciberbullying”.

El bullying puede darse en cualquier tipo de colegio, público o privado, pero según algunos expertos, cuanto más grande es el centro escolar más riesgo existe de que haya acoso escolar. Quizás también, por que existe mayor dificultad de control físico y de vigilancia.

Perfiles

Normalmente, el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación permanente. Posee un modelo agresivo en la resolución de conflictos, presenta dificultad en la empatía y puede vivir una relación familiar poco afectiva. Según los expertos criminalistas y psicólogos, un niño puede ser autor de bullying cuando solo espera y quiere que hagan siempre su voluntad, cuando le gusta probar la sensación de poder, cuando no se siente bien o no disfruta con otros niños.

En el terreno familiar, el origen de la violencia en los chavales puede residir en la ausencia de uno de los padres o en la presencia violencia en el hogar. Esa situación puede generar un comportamiento agresivo en los niños y llevarles a la violencia cuando sean adolescentes. Además de eso, las tensiones matrimoniales, la situación socioeconómica o la mala organización en el hogar, también pueden contribuir a que los niños tengan una conducta agresiva.

El perfil del niño acosado, suele presentar baja autoestima e inseguridad, y se puede reconocer como un niño tímido, tranquilo, cauto y sensible. A veces puede existir un cierto nivel de sobreprotección paterna a estos niños que puede resultar en dependencia y apego al hogar.

Los síntomas de alarma que pueden hacernos saber que estamos ante un niño víctima de acoso escolar podrían ser faltas de asistencia a clase con una recurrencia superior a la habitual, dificultad para mantener la concentración, aislamiento con respecto al grupo, ideas suicidas o intentos de suicidio, miedo a estar sólo, síntomas físicos de ansiedad (palpitaciones, mareos, dolores de cabeza, por ejemplo), síntomas psicológicos y emocionales (nerviosismo, pesimismo, tensión, etc.), conductas de huida o evitación, deterioro en el rendimiento escolar, sentimientos de culpa y síntomas de depresión (por ejemplo, irritabilidad, apatía o insomnio).

Aunque hay mucha información y se trabaja al respecto con múltiples iniciativas, la realidad es que el número de estudiantes que sufren acoso escolar en el territorio, según la Asociación Española contra el Acoso Escolar, se sitúa en una horquilla entre un 9% y un 24%, según los últimos estudios.

Secuelas en edad adulta

Apenas existen investigaciones sobre los efectos a largo plazo del acoso escolar infantil. Un estudio de la Universidad estadounidense de Duke afirma que las marcas emocionales permanecen, aunque el acosado llegue a la madurez.

Considerando la edad adulta a partir de la mayoría de edad, los jóvenes acosados en la infancia sufren problemas emocionales y de comportamiento y tienen mayor tendencia a sufrir desórdenes psiquiátricos. Los adultos víctimas del bullying infantil pueden provocarse “autobullying”. Su forma de dirigirse hacia ellos mismos conlleva palabras negativas y pensamientos autodestructivos.

Las personas que hayan crecido sometidas a alguien con un perfil manipulador atraerán amigos, parejas, jefes y compañeros con los que reproducir las pautas de conducta en las que mejor se manejan, a pesar de provocarles un inmenso dolor. Empezar a recuperar la fuerza personal y la autoestima conllevará mirar de frente esas conductas auto-destructivas y cambiarlas por otras más saludables.

Sobre el bullying, de la realidad actual, de como trabajar y enfocar dichas pautas, hablaremos el martes 24 a las 19.30h con el psicólogo Xavier Vicent, especialista en bullying y con casi tres décadas de experiencia en el tema.

Os invitamos a participar. Podéis reservar vuestra plaza gratuita:

CLÍNICA ARVILA MAGNA
Local Formación. Diagonal, 442
Teléfono: 936 110 869 – Mail: formacion@arvilamagna.com