¿Cómo influye tu postura en tu estado emocional? El yoga como unión entre cuerpo y mente.

 

Nuestro cuerpo es una representación de nosotros mismos. Varios factores hacen que el cuerpo vaya cogiendo una expresión u otra. Podemos ir más estirados o más cerrados. Con los hombros abiertos o encorvados. Con un andar ligero o rígido. Nuestra expresión facial puede estar relajada o en tensión. Uno de los factores que determinará qué forma adaptará nuestro cuerpo es sin lugar a dudas, nuestro estado emocional. El cuerpo y las emociones se retroalimentan. Dependiendo de la manera en que te coloques, así te irás sintiendo; y del mismo modo, tal como te encuentres emocionalmente tu cuerpo se irá adaptando a él. Es decir, nuestros gestos, actitudes y expresiones corporales afectan a nuestras emociones y viceversa.

Para que te des cuenta de cómo tu actitud física determina tu estado emocional te proponemos que realices un fácil experimento mientras lees estas líneas. Coge un lápiz o un bolígrafo y sitúalo horizontalmente en tu boca apretándolo con los dientes. Al cabo de muy poco tiempo tu cerebro entenderá que estás sonriendo y empezará a ponerse en marcha la química del bienestar aumentando la dopamina. Además conseguirás que tus músculos faciales se relajen y la respiración se calme. Por otro lado, si bajas la cabeza y empiezas a dar vueltas por la habitación en que te encuentres, pasados unos minutos te sentirás probablemente más abatido y pesaroso. Tu postura determina más de lo que crees el estado de tu ánimo.

Sabemos que una de las herramientas más eficaces para trabajar la relación cuerpo-mente es el yoga y los ejercicios de respiración que le son propios. Y aunque todos los tipos de yoga dan suma importancia a la respiración, en el yoga terapéutico hay una particular atención a cómo inhalas y como exhalas. 

Es cierto que la respiración forma parte importante de toda práctica deportiva, pero mientras algunas de éstas se llevan a cabo quizás en espacios repletos de gente con la música a todo volumen que nos permiten desconectar de nuestro día a día, el ejercicio del yoga terapéutico en Arvila lo realizamos en un espacio de calma, sin música ni sonidos externos que nos permiten profundizar más fácilmente en nuestro estado emocional y llevarnos a un estado de máxima relajación y conexión serena.

Profundizar en la respiración, es profundizar en nuestra conciencia, llevarte al momento presente, sin la preocupación de lo que ha sucedido en el pasado, o la ansiedad de lo que puede devenir en el futuro. La respiración es lo primero que se le pide gestionar a una persona que se encuentra en un estado de sumo pánico, suele hacerse mediante una bolsa de papel en boca, para poder disminuir así su ritmo cardíaco. También los ejercicios de respiración son tremendamente importantes para que las embarazadas puedan afrontar el intenso dolor al que se expone el cuerpo en el momento del parto. Si en estados extremos, la gestión de nuestra respiración resulta tan terapéutica y esencial, imagina trabajarla diariamente o durante algunos minutos por semana. En cada inhalación sentimos la capacidad de llenarnos y en cada exhalación la de soltar. Puedes realizarlo ahora mismo y disfrutar de sus rápidos beneficios si no llevas todavía el “lápiz de la felicidad” entre los dientes de tu boca.

Es interesante ser consciente de como el cuerpo responde a unas órdenes mentales. La mayor parte del tiempo nos movemos sin ser conscientes de estas órdenes, lo hacemos de manera mecánica. Es decir, caminamos o nos movemos de manera automática sin prestar atención a como se realizan los movimientos. Con la práctica de yoga terapéutico ayudamos a reeducar nuestro sistema nervioso. A veces tensionamos parte de nuestro cuerpo de manera automatizada, como son los casos de bruxismo (aquellas personas que presionan la mandíbula o rechinan los dientes por la noche mientras duermen) o muy común también es tensionar hombros o glúteos, o no parar de mover compulsivamente una pierna al estar sentados. Se tratan de movimientos o posiciones que hemos adoptado de manera mecánica, involuntaria, y que tienen repercusión en nuestro cuerpo físico y emocional.

Aflojar el cuerpo

Mantener las nalgas en continua tensión suele estar relacionado con un sentimiento de amenaza o miedo de perder el control. En la práctica y ponemos atención de cómo enviamos una señal a un músculo para estrecharlo al máximo y a su vez cómo podemos aflojarlo. Este “aflojarlo” le va recordando al sistema nervioso que el cuerpo se puede relajar y de este modo nos sentimos más ligeros. Al aflojar el cuerpo trabajamos el “soltar” sean glúteos, hombros o cualquier parte que se encuentre en tensión.

Las emociones como la ira y el estrés suelen hacer que apretemos la mandíbula y los músculos alrededor de la boca. Lo hacemos sin darnos cuenta pero con una fuerza enorme, por lo que no es extraño que toda esa zona termine afectada. El yoga terapéutico nos invita por ejemplo a observar los efectos de aflojar la mandíbula mediante distintos ejercicios. Si padeces de tensión es esta zona te puede resultar de ayuda sentarte y dejar caer la cabeza hacia el suelo aflojando la boca, incluso puedes dejar caer la baba. Al cabo de unos minutos podrás sentir una sensación de somnolencia.

Cuando hemos realizado estos y otros ejercicios en nuestra clase, finalizamos con momento dedicado a la meditación o relajación consciente “yoga Nidra”, dónde unimos la conexión cuerpo-mente encontrando un nuevo estado físico y mental más placentero.

El yoga Nidra es una importante técnica de meditación que comporta una relajación física, emocional y mental.

 

Si has realizado el ejercicio del lápiz entre tus dientes, y analizas en qué estado emocional te encuentras ahora, probablemente te encuentres algo más feliz que al principio de esta lectura. Si ayudas a tu cuerpo a tener mejor postura y disposición, corregir dinámicas perjudiciales, y a entrenar un buen movimiento respiratorio, ganarás en salud y felicidad. En este sentido, el Yoga Terapéutico resulta un gran aliado. Saldrás más relajado y feliz y todo tu cuerpo lo agradecerá.