¿Compartes una sonrisa conmigo ?

 

Volvemos de vacaciones navideñas y no quería reincorporarme al día a día sin felicitaros el recién estrenado año, deseando a todos mucho amor, salud y felicidad para este 2019.

La felicidad, eso que se desea tanto por estas fechas, y que nos pasamos la vida buscando, externalizando el concepto de ella, como si estuviera en alguna parte localizada fuera, y como si tuviera que ajustarse a nuestras necesidades. Pero alguna vez te has preguntado ¿la encontraremos en recompensas externas?

Soy de la opinión de que la clave es poner atención en uno mismo, hacer un viaje hacia tu interior. Estar presente, estar totalmente atento a tu respiración, viajar a la capa más profunda de tu ser. En ese espacio encontraremos calma y felicidad.

Probablemente si pudiésemos recordar lo que pensábamos cuando estábamos en la barriga de nuestra madre, serían infinidad de preguntas, tipo: ¿hay algo más a parte de este estado?, ¿de dónde viene la comida que llega por este tubo que tengo conectado en mi barriga?, ¿hay algo distinto a toda esta agua que me rodea? La incertidumbre y el no saber que nos depara la vida, es el origen del miedo. Y el miedo paralizante es la antítesis de la felicidad. No sabemos si estas preguntas inciertas aparecen en el vientre materno, pero sí que sabemos que proyectarse en lo incierto puede depararnos mucha ansiedad y malestar.

Estar atento y presente con total aceptación de lo que la vida te trae, te dará serenidad y felicidad.

Desde hace décadas hay gran cantidad de estudios científicos, que avalan el enorme poder de la sonrisa en nuestro organismo. Sonreír activa zonas de nuestro cerebro que ponen en marcha mecanismos de recompensa y nos hacen sentir bien, además de mejorar activamente nuestro estado de salud, potenciando nuestro sistema inmunitario y nuestra salud cardiovascular, entre tantísimos beneficios más.

Pero ¿sabías que las emociones no sólo funcionan de dentro hacia fuera? Tu postura, tus gestos, tu cuerpo denota si eres feliz. Si trabajas en cambiar tu postura, te estás ayudando a sentirte más feliz.

La palabra cabizbajo e a la persona que tiene la cabeza inclinada hacia abajo, ya sea por abatimiento o por melancolía. Si prestas atención y te fijas que caminas cabizbajo, comprobarás que tienes mayor tendencia a ese estado de pérdida física o moral. Si fuerzas un estado emocional puedes hacer que tu cerebro lo acabe recreando de verdad.

Haz la prueba, ponte un lápiz en la boca forzando la elevación de las comisuras. Así, saldrá una sonrisa que deberás mantener durante unos cinco minutos. En menos de ese tiempo (aproximadamente en dos minutos) ya podrás experimentar como tu estado de ánimo cambia. Tu cerebro experimentará una manifestación de la felicidad, que mantenida durante algunos minutos, le hace entender que algo está pasando para sentirse bien.

Hoy quiero defender el mejor medicamento del universo, que sólo tú tienes la patente: tu sonrisa, su nombre comercial Sonrisagetil, sirve para todo tipo de enfermedades, catarros, mareos, problemas degenerativos, y lo más relevante, será la puerta de entrada en tu yo más profundo, que es donde encontrarás la felicidad a largo plazo.

Por eso cuando estaba escribiendo mi libro, “Aprende a escuchar tu cuerpo “, tenía claro que el importe total de los beneficios que se derivaran de su publicación, irían a parar a alguna organización que se encargara de dar confort y hacer feliz a los otros.

Y entonces tuve la suerte de dar con los Pallapupas, que trabajan para que haya un lugar para la risa durante el proceso de la enfermedad, y convertir así los hospitales en espacios más amables y llenos de alegría y felicidad en momentos difíciles. Porque es en la enfermedad donde nos cuestionamos sobre nuestro futuro incierto, y nos llena de miedo. De ahí el magnífico trabajo de los Pallapupas, conseguir sonrisas y momentos de felicidad en situaciones donde se siente inseguridad y fragilidad ante lo venidero.

Y como la gratitud es otro de los grandes pilares de la felicidad, no puedo más que continuar dando las gracias, teniendo en cuenta a todas las personas que han contribuido a hacer posible la colaboración con la organización de los Pallapupas.

Gracias a todos los que salisteis un día a la librería para ir a por mi libro, porque con vuestro interés y cariño he podido hacer realidad mi intención de donar los beneficios de la publicación a ellos. Así que, soy consciente de que entre todos hemos ayudado a que gente maravillosa siga regalando sonrisas en los hospitales, que buena falta hace.

Quiero dar las gracias también y muy especialmente a Angie, fundadora de la organización, por tener esa mente brillante, por su solidaridad, magia, y sonrisa; y a todos los compañeros de Pallapupas que reparten el mejor medicamento del mundo.

Hoy, todos nos podemos sentir un poco más parte de vuestro proyecto, nos sentimos parte de esa sonrisa medicinal.

Y como no, gracias a toda la familia de Arvila Magna para hacer que todo este proyecto sea posible.

Por un 2019 repleto de sonrisas.