Cuando alguien marca la diferencia…


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QUIM VICENT, D.O. y director de Arvila Magna, nos comparte en este escrito cómo el Dr. Michel Stephan marcó una diferencia en su trayectoria.

Durante una de mis últimas clases de osteopatía visceral, pocos días antes de hacer los exámenes finales y después de un largo camino de formación osteopática, Nelly Branchi (discípula directa de Jean Pierre Barral, padre de la osteopatía visceral) hizo un comentario que cambió el rumbo de mi camino.

En voz baja, y sin intención de comunicarlo a toda la clase, habló del Dr. Michel Stephan y la oxigenación celular como una de las herramientas que estaba utilizando para ayudar a su marido que padecía una grave enfermedad.

Todos mis sentidos se pusieron en alerta y en ese instante pensé: ¿oxigenación celular?, es el objetivo que busca cualquier terapia y, además, es como yo definiría en pocas palabras el concepto de salud.

Al día siguiente, con la ansiedad de no perder ni un minuto más, localicé al Dr. Michel Stephan. Todas aquellas personas que me conocen saben que la paciencia no es una de mis virtudes así que a los pocos días estaba cenando con él en el hotel Novotel de Sant Joan d’Espí.

Michel vino expresamente a Barcelona y una de las frases que más me impactó al segundo de compartir la mesa con él y su mujer, Arantxa, fue: “amigo Quim, todo lo que has aprendido en tus seis años de carrera empieza a olvidarlo, porque yo te enseñaré a buscar las etipatologías de las enfermedades y la boca es de vital importancia”.

No recuerdo ni lo que cené esa noche, pero os aseguro que ese día la dieta no tenía lugar, y me hubiera comido y bebido todo lo que me pusieran por delante. No tenía muy claro si estaba delante de una soberbia afirmación o delante de un gran sabio.

Después de más de veinte años, Arvila Magna se ha convertido en una delegación oficial del Método Dr. Michel Stephan®, evitando muchísimos casos de intervención de hernia de disco y dando una gran calidad de vida a las personas con fibromialgia y fatiga crónica, que bajo mi punto de vista son enfermedades que no existen.

La relación de la boca con el resto del organismo, la salud intestinal, hormonal, el sistema inmune, es decir, trabajar con personas y no con enfermedades, buscando el origen de la enfermedad, trabajando siempre con una visión integradora.

Muchos de mis amigos tienen curiosidad por saber qué tipo de energía me ha llevado a crear y dirigir esta nave actual y siempre les digo, con mucho cariño, que todavía me acuerdo de ese primer despacho que les “mangoneaba” a los traumatólogos para hacer mis primeros pinitos de osteopatía en la calle Ausias March.

Después vino Pau Clarís, un salto más gracias a la creencia de que la única manera de ayudar a los pacientes era con esta visión integradora, que las alergias se solucionan mejorando el intestino, que a las emociones hay que darles la importancia que tienen y que la boca no es un tema aparte de nuestro cuerpo sino que puede ser el origen de muchas patologías.

En mi primera entrevista seria que me hacían los medios de comunicación (contraportada de El Periódico), cité a Michel y mucha gente me dijo que me lo podía haber evitado, cogiendo yo mismo mayor protagonismo. Dicen que ser agradecido es de bien nacido y, por el respeto que tengo a mis pacientes y a mis maestros, me permito el lujo de ser poco científico hoy y convertir este artículo en un agradecimiento a una persona muy especial en mi carrera.

Nunca olvidaré la conferencia que hicimos juntos en el hotel Sants-Barceló en la que, con esa mirada tan característica y tu voz poderosa, dijiste delante de todo el mundo:” el discípulo supera al maestro“. Pues ahora es mi momento, Michel, para decirte muchas gracias por todo lo que me has dado y, de rebote, a todos aquellos pacientes a los que puedo ayudar diariamente.

Es para mí un verdadero placer invitaros a su próxima conferencia del día 11 de mayo en Arvila Magna, lo volví a llamar y vuelve a venir…¡Disfrutadlo! Os puedo asegurar que nadie quedará indiferente.