Diez consejos para tener una boca sana

Diez consejos para tener una boca sana

La salud bucal es determinante para mantener el equilibrio del conjunto del organismo; cuidando la boca cuidamos todo el cuerpo

“Nuestra salud general depende en gran medida de nuestra salud bucal. Mucho más de lo que podemos llegar a imaginar”. Son palabras de Quim Vicent, D.O. y director de Arvila Magna, que no se cansa de insistir en la importancia que la boca ejerce sobre el conjunto del organismo: “Cualquier foco interferente en la boca (caries, amalgamas, bolsa periodontal, etc.) tiene una influencia en nuestra salud. Hernias discales, dolores cervicales, lumbalgias o migrañas son patologías, por citar algunas, fuertemente relacionadas con el estado de nuestra boca”.

Sin una adecuada higiene bucodental no es posible conseguir un estado de salud óptimo. Así de sencillo. Por eso, para empezar este 2016 con buen pie (y mejores dientes) te proponemos una serie de sencillos consejos que te ayudarán a mantener tu boca en buen estado, lo que no es otra cosa que una inversión en salud en toda regla:

1. Cuida tu alimentación: si sigues una dieta sana y equilibrada podrás evitar caries, deterioro de las encías y otras patologías. Ten en cuenta que los alimentos ricos en carbohidratos, azúcares y almidones producen una mayor cantidad de ácidos que pueden destruir el esmalte. Cuanto menos expongas los dientes a este tipo de alimentos, menos posibilidades habrá de que el esmalte dental sufra en exceso. Ah, y recuerda: evita picar entre horas.

2. Cepíllate los dientes al menos dos veces al día: lo aconsejable sería hacerlo después de cada comida, pero, aunque nos lo propongamos, no siempre resulta fácil cuando estamos fuera de casa. Como mínimo, debes pasarte el cepillo por la mañana y por la noche.

3. Sigue una técnica de cepillado: la frecuencia no lo es todo. Para que el cepillado sea efectivo tienes que saber cómo hacerlo. De entrada, te ayudará dividir mentalmente tu dentadura en cuatro zonas: superior derecha, inferior derecha, superior izquierda e inferior izquierda. Dedica al menos 30 o 40 segundos a cada una de ellas. Realiza movimientos suaves, cortos y elípticos, sin olvidar las encías ni los dientes posteriores, y aplícate en las zonas que rodean empastes y coronas. Utiliza movimientos de arriba hacia abajo y a la inversa cuando recorras la superficie de los dientes (con una inclinación de las cerdas de unas 45° limpiarás la región por debajo de las encías). Cuando el cepillo llegue a la superficie de masticación, frota suavemente hacia atrás y adelante. Cepilla todas las caras de los dientes, la exterior, la interior y la de masticación.

4. No olvides la lengua: la parte de la boca donde se acumulan más bacterias es en este órgano muscular tan particular. Hay que limpiarla para que el cepillado sea completo. Así combatimos el mal aliento, prevenimos caries, gingivitis y periodontitits, y contribuimos a afinar el sentido del gusto. Coloca el cepillo lo más al fondo posible sobre la superficie de la lengua y realiza un barrido suave hasta la punta.

5. Ni el hilo dental: para una higiene completa, utiliza hilo o seda dental. Previene la formación de caries entre los dientes y elimina la acumulación de placa bacteriana. Solo tienes que introducir el hilo en los espacios interdentales y seguir la curvatura de los dientes. Limpia debajo de las encías, pero evita que el hilo las golpee.

6. Cambia el cepillo cada tres meses: con la limpieza diaria, las cerdas del cepillo se debilitan y deforman, y el frotado pierde eficacia. Además, a medida que pasa el tiempo, acumulan bacterias y hongos que pueden ser causa de infecciones. No le cojas demasiado cariño a tu cepillo; de media, debe cambiarse cada tres meses. Y si te cepillas con fuerza, deberías cambiarlo antes.

7. Baja la tapa del inodoro: tapar la cabeza del cepillo con un capuchón no es recomendable, ya que de esta manera los filamentos no se secan al aire y se crean unas condiciones de temperatura y humedad que favorecen el crecimiento bacteriano. Lo ideal es guardar el cepillo en un lugar abierto, sin contacto con cepillos de otras personas y lo más alejados posible del inodoro. ¿Por qué esto último? Aunque resulte sorprendente, es habitual encontrar bacterias fecales en los cepillos de dientes. Por esta razón, es un buen hábito tirar de la cadena con la tapa bajada: así se reduce la dispersión de bacterias y las posibilidades de contaminación del cepillo en el cuarto de baño.

8. Enjuágate la boca con un colutorio: al llegar a zonas de difícil acceso, los colutorios contribuyen a reducir el volumen de la placa y a prevenir patologías e infecciones. Además, proporcionan una agradable sensación de frescor y limpieza.

9. Otra razón para dejar de fumar: el tabaco contiene decenas de sustancias cancerígenas y nocivas, así que poco más habría que decir para desaconsejar su consumo en cualquier circunstancia. Además resulta que fumar es especialmente dañino para los dientes, las encías y las mucosas de la boca. Mal aliento, manchas en el esmalte, disminución del gusto y del olfato, mayor probabilidad de perder dientes y sufrir cáncer de boca… ¿Hace falta más?

10. No tengas miedo al dentista: para mantener la salud bucal es imprescindible que acudas por lo menos una vez al año al odontólogo, aunque creas que no hay nada por qué preocuparse. Tu dentista es un profesional que evaluará el estado general de tu boca y podrá determinar si es preciso adoptar algún tipo de medida. Y si, como en el caso de la clínica dental de Arvila Magna, trata la salud de los pacientes de manera integral, te ayudará a corregir dolencias y desequilibrios cuyo origen desconocías. Es muy posible que la causa primera de esa alteración se encuentre precisamente en tu boca.