Disruptores endocrinos: ¿Cómo nos afectan?

Sin ser plenamente conscientes de ello, estamos expuestos diariamente a sustancias químicas capaces de alterar nuestro sistema hormonal, un sistema que es responsable de múltiples funciones vitales como nuestro crecimiento o  desarrollo sexual. A estos compuestos,se le llaman disruptores endocrinos, puesto que imitan o alteran el efecto de nuestras hormonas. Estos disruptores pueden enviar mensajes confusos al organismo ocasionando diversas disfunciones. Todos estamos expuestos a sustancias químicas que pueden alterar nuestro sistema hormonal y causar numerosos problemas de salud de efectos irreversibles.  Y estamos convivimos tanto con, que hay que hablar de cómo están repercutiendo en nuestra salud, y cómo  evitarlos, en la medida de lo posible, en el día a día.

La semana pasada conocimos por las noticias que la multinacional Colgate-Palmolive retirará de su conocida pasta de dientes, Colgate Total, el polémico triclosán. Se trata de un bactericida y fungicida ampliamente usado en la industria de la higiene doméstica y personal. Este compuesto lo encontramos en productos de limpieza, pastas de dientes, desodorantes, líquidos de lavado de manos quirúrgicos, colutorios, esmalte de uñas, geles de ducha, champús, etc.

Un reciente estudio de la Universidad de Massachussets ha puesto en evidencia sus efectos secundarios como disruptor endocrino, y finalmente la multinacional lo retirará del dentífrico, después de haberlo hecho ya hace un tiempo de la fórmula de alguno de sus jabones.

Hace apenas unos días, se publicaba en prensa como otro reciente estudio que aconsejaba manipular lo mínimo posible los tickets de compra, puesto que más del 90% de los recibos que nos dan en las tiendas contienen bisfenol A, otro compuesto químico que actúa de nuevo disruptor endocrino.

Los denominados disruptores endocrinos son en realidad toda una serie de sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal del organismo humano y generar su disfunción. Pueden llegar a causar diferentes enfermedades relacionadas con la salud reproductiva de la mujer (cáncer de mama, infertilidad, pubertad precoz, etc.), trastornos de la función reproductora masculina (afecciones de próstata, pérdida de la calidad seminal, malformaciones congénitas del aparato reproductor), trastornos metabólicos (diabetes u obesidad), enfermedades neurológicas (trastornos del comportamiento, déficit de atención e hiperactividad, enfermedad de Parkinson, etc.), cáncer de tiroides o trastornos cardiovasculares.

Hay que tener en cuenta que probablemente aún desconocemos la verdadera magnitud del problema, pues estos compuestos actualmente están omnipresentes en gran cantidad de productos que usamos diariamente.

Nos costó décadas descubrir los efectos nocivos del tabaco, el alcohol y el amianto, y hoy empezamos a descubrir todo lo que llevan estos productos. Pero ¿cuánto tiempo necesitarán las autoridades para informar a la gente y aplicar la regulación que garantice nuestra seguridad?

Sabiendo que convivimos con ellos diariamente, queremos daros algunos consejos generales sobre cómo evitar en la media de lo posible, nuestra exposición a ellos.

 

Alimentos

Os insistimos mucho siempre de que escojáis siempre productos de proximidad, temporada y ecológicos. Y el motivo es que estarán menos expuestos a pesticidas, conservantes o manipulaciones. Todo lo que comían nuestros abuelos: cuando tocaba y en la medida de lo posible, hecho en casa. Hay una frase con respecto a este punto que resume muy bien el concepto, y que ahora no recordamos quien es el autor: “No compres comida que se venda en una gasolinera”. Y lo cierto es que si os fijáis, todo lo que encontramos en ellas son alimentos procesados de poco o nulo valor nutricional.

Nuestros consejos, con respecto a lo que ponemos en la cesta de la compra:

Reduce al máximo el consumo de carne roja y evita las carnes procesadas: embutidos, fiambres, hamburguesas, etc. Los principales disruptores hormonales de los alimentos son los plaguicidas, que se bioacumulan en los tejidos adiposos de la carne.

En cuanto al pescado, por una cuestión de cadena alimenticia (el pez grande se come al pequeño) los pescados grandes contienen más cantidad de metal pesado como el mercurio. Evita por ejemplo pez espada o atún, y apuesta por tamaño medio o pequeño tipo sardina o boquerón. También se han encontrado niveles bajos de mercurio en sepias, almejas o mejillones.

Por lo que a frutas y verduras se refiere, la mayoría de restos de pesticidas que se encuentran en los vegetales se pueden eliminar si se tratan adecuadamente. El secreto está en lavar y pelar frutas y verduras. A los vegetales se les quita así casi todos los pesticidas, lo mismo que al cocer las verduras. Y sí, las de cultivo ecológico también conviene lavarlas.

Utensilios de cocina

En los armarios de nuestras cocinas se pueden esconder cazuelas, sartenes y utensilios que deberíamos jubilar. Hacer una compra equilibrada y llenar nuestra despensa de verduras, cereales y proteínas de calidad está muy bien, pero de poco sirve si luego lo cocinamos o calentamos en recipientes de plástico o en un viejo cazo de aluminio. Elegir bien con qué cocinamos es igual de importante que llenar con cabeza la cesta de la compra.

Recomendaciones para los cocineros de casa:

Para el horno, utiliza fuentes de cerámica o de vidrio refractario en lugar de metal.

Revisa el material de tus sartenes y cacerolas. Ahora hay multitud de alternativas al teflón que son libres de tóxicos. Busca la etiqueta que indique que el utensilio no lleva ni PFOA ni PTFE. Bien las ollas de hierro colado, con revestimientos cerámicos o el titanio.

No calientes ningún alimento en envase de plástico en el microondas. Los plásticos, utensilios de cocina y recipientes de comida pueden ser una fuente de contaminación por disruptores endocrinos.

Cuando estés cocinando y necesites manipular los alimentos, mejor con instrumentos de madera que de plástico.

No es bueno exponer las botellas de plástico al sol, ni cerca de fuentes de calor, porque la temperatura hace que se desprenda el bisfenol y otros componentes del plástico. Si esa botella de agua que llevas en el coche lleva algún tiempo ahí, tírala.

 

En productos de cuidado personal

En cuanto a ellos, los que requieren más atención son aquellos que permanecen más tiempo en contacto con nuestro cuerpo. Por ejemplo, hay que tener más en cuenta a una crema de cuerpo, que se absorbe, que a un champú que se aplica durante un instante. De todos modos, el consejo aquí es leer siempre los componentes de vuestro producto estrella. Es decir, aquel que hace años que utilices y sea de uso diario.

Sugerencias para los artículos que tenemos en el baño:

Los perfumes son la causa más frecuente de alergia a los desodorantes. Además, las fragancias son fuente de exposición a contaminantes hormonales como los ftalatos. Os recomendamos desodorantes sin perfume. El triclosán del que os hablábamos al principio, por ejemplo es ilegal en desodorantes de aerosol en la UE. Sin embargo, la Agencia de Consumo Danesa ha encontrado triclosán en desodorantes de algunas marcas conocidas. Así que os aconsejamos revisar los ingredientes de vuestro desodorante habitual.

La pasta de dientes, aunque no la traguemos, puede llegar a través de la mucosa oral, al cuerpo que absorberá gran parte de las sustancias que componen el dentífrico. Además, la acumulación de triclosán en las cerdas de los cepillos dentales multiplica de 7 a 12,5 veces la dosis diaria de exposición al componente. Las pastas de dientes naturales son más saludables porque no contienen químicos nocivos sino extractos de plantas y aceites esenciales especialmente seleccionados por sus propiedades anti-microbianas, antisépticas, calmantes y anti-inflamatorias. Suelen ser ricas, por ejemplo, en própolis, aloe vera, mirra, menta, eucalipto, árbol del té, tomillo, orégano, hinojo, canela, clavo, también caléndula o camomila…

Utilizar en la medida de lo posible, cosméticos naturales en lugar de cosmética convencional. Con especial mención al uso de labiales (pintalabios y protectores labiales), cuyos compuestos se pueden ingerir con cierta facilidad.

Evita el uso excesivo de maquillaje y desmaquillantes convencionales. Si esto supone un problema para ti, dale un respiro a tu piel y deja de maquillarte el fin de semana. Lo mismo con el uso y cantidad de colonia o perfume que utilices.

Es recomendable cambiar los tampones por la copa menstrual, si resulta cómodo. Los tampones normalmente son de algodón transgénico y contienen restos de pesticidas, con efecto disruptor hormonal. El calor corporal favorece que éstos absorbidos y acumulados en el organismo.

 

Por regla general, como todo en la vida, el secreto está en el equilibrio. El mundo que hemos construido y que nos rodea, hace muy difícil poder evitar por completo a las toxinas que estamos expuestos. Más aquellos que vivimos en grandes urbes.  Puedes poner el modo avión de tu móvil al dormir para no exponerte al wifi durante la noche, mientras tu vecino tiene el router encendido justo al lado de tu cabeza al otro lado de la pared. Lo que pretendemos decir con esto, es que resulta casi imposible no estar expuesto, pero la clave estará entonces en escoger lo máximo de lo que sí podamos para nosotros.