¿Por qué me duele? El origen emocional del dolor

 

El dolor puede llegar provocado por un golpe -daño tisular-, por un desequilibrio nutricional -especialmente mineral-, gases acumulados -por presión- y en muchos casos por estrés, tensión nerviosa, ansiedad y problemas emocionales no resueltos que a su vez provocarán inflamación, problemas digestivos, contracturas, calambres, etc.

Uno de los síndromes que más me apasionan es el llamado síndrome del ¡Ay, Ay, Ay!… Se trata de personas que no paran de quejarse. Sabemos que una actitud anclada en la queja será nociva en el proceso de rehabilitación y conservación de nuestra salud. Las palabras y pensamientos negativos, las preocupaciones injustificadas e incluso las justificadas, influyen negativamente sobre el organismo humano hasta el grado de provocar dolor y/o enfermedad.

Por el contrario, cuando una persona tiene la habilidad de sacarle provecho a experiencias dramáticas, haciendo una lectura positiva, será más propensa a superar los obstáculos que se le presenten y por tanto menos expuesta a sufrir dolor y enfermedad.

Somatizar emociones

Después de muchos años de investigación y de experiencia en el tratamiento del dolor, muchos de mis compañeros, entre los que también me incluyo, hemos conseguido llegar a entender que existe una relación causa efecto según la parte del cuerpo afectada. Muchas de estas dolencias vienen relacionadas con un significado emocional que se enquista y se proyecta en el plano físico de nuestro cuerpo. Nos referimos a ellas como somatizaciones: cuando los pacientes que se quejan crónica y persistentemente de varios síntomas físicos que no tienen un origen físico identificable. Es decir, hemos descartado todas las posibles fuentes de daño, como un fuerte golpe, un mal hábito, etc. y son nuestras emociones las que pueden explicar que hay detrás de ese dolor.

 

“Frecuentemente, el dolor físico funciona para advertir a la persona de que todavía hay trabajo emocional que resolver.” Dra. Susanne Babbel.

 

Nudo o dolor en el estómago

¿Estamos digiriendo bien la realidad que nos rodea? Esto sucede porque el cuerpo habla y le gustaría vaciar lo que le estamos metiendo. Se trata de un recordatorio para aparcar lo que estamos haciendo o pensando y realizar otra actividad más agradable hasta que nos encontremos más dispuestos a seguir “comiendo” de lo mismo.

Túnel Carpiano

Puede ser inflamación de un punto gatillo llamado punto Laserna. Pero no es solo por una mala postura, teclado mal situado o estar frente al ordenador ocho horas seguidas. Es, en muchas ocasiones, porque quizás no le hemos dicho a nuestro jefe que merecemos un aumento de sueldo o que nos gustaría que reconociera nuestros logros.

Dolor de cabeza

Una de las causas de la jaqueca puede ser tener demasiadas cosas en la cabeza. Pensar que necesitamos más horas para terminar todo lo pendiente; si no expresamos nuestros sentimientos para evitar que otros se enfaden; si acatamos órdenes sin protestar; si nos esforzamos por no llorar porque es algo de débiles; o si mentimos a los demás y a nosotros mismos diciendo que todo está bien, es normal que nos duela la cabeza. Los dolores de cabeza pueden ser el resultado de combatir obstáculos y preocuparse por cosas pequeñas. La mejor manera de lidiar con este malestar es tomarse el tiempo para relajarse, sin sentirse culpable ni pensar en los problemas. Debemos auto convencernos de que nos merecemos paz y silencio.

Dolor cervical

Los dolores de cuello son muy frecuentes debido a una almohada inapropiada, el uso del ordenador y los dispositivos electrónicos, así como también por las malas posturas y el sedentarismo. Pero también se pueden deber a que nos preocupa demasiado el futuro, o que no encontramos nuestro sitio o que estamos demasiado pendientes de las necesidades de nuestra familia o terceras personas. También sucede por cosas que hemos hecho y no conseguimos perdonarnos dichos errores. El resentimiento es una emoción destructiva para tu cuello, ya sea un rencor hacia otros o contra uno mismo. Es difícil dejar ir y perdonar, pero el secreto está en re dirigir nuestra actitud. No siempre es necesario alcanzar altas expectativas. No deberíamos dar por sentado que la gente siempre intenta dañarnos. Una forma sería pensar en las cosas que nos agradan, nuestras habilidades únicas, y todos nuestros logros.

Dolor de hombros

Ocurre cuando no se sabe o no se quiere delegar porque pensamos que somos superhéroes y que podemos con todo. Las decisiones difíciles afectan a los hombros, ya sea que tengamos un problema dándole vueltas en la cabeza o si llevamos los problemas de otros como si fuera una mochila. Tal vez alguien nos esté presionando, o tal vez seamos indecisos por naturaleza. Sea cual sea el caso, aligeremos la carga de los hombros al compartir con alguien cercano. Aunque no nos puedan dar consejos, el mero hecho de hablar de nuestras preocupaciones en voz alta puede aliviarlas y ayudar a encontrar una solución.

 

 

 Llanto y dolor suelen estar relacionados. La experiencia nos dice que cuando lloramos movidos por una emoción, habitualmente negativa, nos sentimos mejor, más relajados y menos preocupados. Y la ciencia lo confirma, un estudio reveló que las lágrimas que derramamos fruto de las emociones contienen altas dosis de adrenocorticotropina, una hormona relacionada con el estrés. También liberan prolactina y leucina encefalina, un analgésico natural.

Manos

Gracias a las manos podemos tomar contacto con todo lo que nos rodea, desde dar una caricia hasta cargar con mucho peso. Por ello cuando nos duelen las manos se asocia a los deseos u objetivos que no conseguimos alcanzar. También puede relacionarse a la incapacidad para soltar algo o a alguien. Las personas introvertidas pueden sentir dolor en las manos a causa de una falta de compañerismo.

Si apreciamos este tipo de molestia, es tiempo de salir del cascarón o de nuestro encierro. Se pueden hacer nuevos amigos aunque pensemos lo contrario. Acudir a eventos de deportes o conciertos y sentirnos parte de la multitud sería provechoso en tal caso.

Rodillas 

Es el típico dolor de Narciso, el que se enamoró de sí mismo al ver su reflejo en el agua y cayó, hundiéndose en ella. Las tendencias ególatras, o el orgullo extremo, pueden reflejarse como dolor en esta zona. Miremos a nuestro alrededor para darnos cuenta que el mundo no gira a nuestro alrededor, tomemos perspectiva. Prestemos más atención al resto de las personas que confieren nuestra vida: amigos, familiares y colegas. 

Dolor de glúteos

Un grano en el culo molesta y esto es lo que llegan a ser algunas personas cercanas. Podría ser conveniente cambiar de dirección y/o de número de teléfono y no facilitar los nuevos datos a dichos granos. Esta musculatura, además, es la encargada de soportar el peso del cuerpo al levantarnos, al hacerle frente a la vida. Por ello, cuando duele, puede deberse a que nos estemos exigiendo demasiado. También ocurre por pecar de exceso en ser detallistas o perfeccionistas; también a no saber decir no a las tareas que nos encomiendan. Hay que entrenarse a saber decir no a la más mínima, aunque luego podamos cambiar este no por un sí.

Pies

La apatía inmoviliza al cuerpo a desplazarse. Cuando nos sentimos fracasados y todo parece ir mal, nuestros pies comienzan a doler. Para combatir el dolor, detengámonos y prestemos atención a los detalles de la vida y la belleza del mundo. Utilicemos los cinco sentidos para optimizar tal experiencia. Probemos cosas nuevas que sean de nuestro interés. Propongámonos sonreír más, el mero hecho de sonreír diluye el dolor.

Espalda

La espalda es como un río por el que circula la energía. Si sentimos dolor en una zona concreta, significa que alguna de las cuatro emociones básicas está bloqueada y debemos prestarle atención para que vuelva a fluir. El dolor en esta zona es frecuentemente el resultado de no sentirnos apreciados o de temer al amor. Es doloroso sentir la falta de apoyo de la familia y de los buenos amigos. Una solución es abrir la comunicación. Reconectemos con aquellos a quienes amamos e intentemos conocer a gente nueva. Seamos amigables y no retengamos las palabras de afecto. También puede ser por un colchón no adecuado pero, desde el punto de vista emocional, puede inducirse por el miedo de pérdida u obsesión con los bienes materiales. Las preocupaciones financieras afectan a la salud y las relaciones, pero hay que recordar que el dinero no compra la felicidad. No necesitamos riquezas para ser felices. Hagamos lo que nos agrade para que podamos sentir alegría, y las ganancias, ya llegarán.

Codos

Los humanos en general nos resistimos a cambios significativos y le tememos a lo nuevo. Por eso, la terquedad ilógica es una respuesta común a estas situaciones, causando dolor en las coyunturas. A veces la vida no es tan complicada como nos pueda parecer. No perdamos nuestra energía peleando por cosas que no somos capaces de cambiar. Permitamos a la vida fluir no siendo tan rígidos.

Caderas

Mucha gente se acostumbra a una rutina y está cómoda en un estilo de vida predecible. Cuando surgen situaciones nuevas, pueden sentir dolor en la cadera, lo que podría significar miedo al cambio. Un hecho: la vida es como un río, sigue fluyendo y cambiando, y eso es lo que mantiene la chispa de la vida. Vivamos esta aventura de nuestra vida no postergando las grandes decisiones.

Pantorrillas

A veces las relaciones pueden ser tensas, especialmente cuando uno se siente posesivo o celoso. Relajémonos y aprendamos a confiar en personas especiales o amigos. No intentes controlar o cambiarlos ya que no son de nuestra propiedad, en lugar de eso, piensa en las cosas que te hicieron aproximar a esa persona en primer lugar.

Distintos estudios sobre los efectos del abrazo concluyen que al abrazar liberamos oxitocina, un neuropéptido, que básicamente promueve sentimientos de amor y confianza. Además, se ha comprobado que abrazar ayuda significativamente a reducir la preocupación, ayuda a calmar y aporta confort y tranquilidad. Baja los ritmos cardiacos y mejora la salud general, ya que nos hace sentir acompañados y queridos. Hay que tener en cuenta que todo esto es al cuadrado, ya que al abrazar son dos las personas que se aprovechan de sus beneficios.

 

Tobillos

A veces estamos tan ocupados que se nos olvida cuidar de nosotros mismos. Nuestro trabajo puede llegar a ser muy exigente lo que nos llevaría a desentendernos de cumplir nuestros sueños. Si nos encontramos en esta situación, es tiempo de liberarnos. Compremos ese objeto caro que hemos estado deseando, metámonos en la cama temprano por una vez, demos una oportunidad al romance o hagamos un viaje de ensueño. Solo nosotros podemos convertir nuestros sueños en realidad.

Dolor de encías

Simplemente hay que ser más valientes. Se asocia a la inseguridad y la falta de compromiso. Ayudaría el analizar detenidamente que decisión importante no estemos queriendo tomar en nuestra vida por temor a luego no ser capaces de hacernos cargo de ella.

Dolor en el coxis

Los dolores en esta parte del cuerpo, suelen asociarse emocionalmente con situaciones que nos tensan y nos preocupan. Primero necesitamos identificar dicha situación y darle una solución inmediata ya que si este tipo de dolor se cronificará, resultando complicado erradicarlo.

Dolor de brazos

El dolor en estos elevadores de peso, nos indican que existe una enorme carga en nuestra vida que no nos permite avanzar, podría tratarse de una persona o de un desafío. En tal caso hay que soltar o pedir refuerzos para conseguir avanzar con tal carga.

Dolor en los dientes

Si hemos descartado cualquier infección, puede estar relacionado por sentirnos incómodos ante una situación y no encontramos la forma de lidiar con ella. Hay que dejar de morder o aflojar la mordida y permitir que todo fluya confiando en que, más adelante, podemos volver a agarrar lo que sea con nuestros dientes y hacerlo pedazos si fuera necesario.

Dolor de ojos

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Puede suceder por no querer enfrentarnos a lo que tenemos delante o si lo que nos rodea nos ofende. Aprendamos a analizar el panorama con frialdad y hagamos lo necesario hasta que obtengamos un mejor escenario. A veces no se puede lograr y necesitamos, simplemente, cambiar de ubicación.

Muslo interno

Nuestras piernas sirven para salir corriendo al sentir peligro y por tanto el miedo hacia otras personas se almacena en esta musculatura. También influye el sentimiento de vulnerabilidad, el nerviosismo, la falta de confianza en los más allegados, la fobia social y el atribuir motivos negativos a los demás. Aumentar nuestra autoestima ayuda mucho: usar maquillaje, vestir mejor, comer más sano y tener una impecable higiene personal.

Muslo externo

Frustración e impaciencia. Requerir y esperar premios a corto plazo. Todo es: aquí y ahora. Vivir demasiado deprisa. Estas actitudes tensan esta musculatura e incrementan el dolor en esta delicada zona, especialmente a nivel de fascias. Aprendamos a contar hasta 10 antes de cualquier acción y hablar con voz baja y muy despacio.

 

Necesitamos entender que el dolor es un mensaje que no debemos, simplemente, silenciar con un analgésico. Hay que aprender a escuchar y entender dicho mensaje y actuar en consecuencia.

Qué viváis felices y carentes de dolor.

 

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