El colesterol, a revisión


En el último artículo de nuestro blog, el Dr. JOAN JOSEP FUERTES, del Área de Medicina Celular de Arvila Magna, nos habla del colesterol y de los últimos estudios que rompen con la tendencia simplista que divide el colesterol en “bueno” y “malo”, y con la tendencia de reducir a toda costa el considerado “malo”. Hay que comprender mejor qué es y cómo funciona para poder tratarlo correctamente.

“Cuando empecé a trabajar como médico general, allá en otoño de 1992, lo único que sabíamos de el colesterol es que no existía puro y que en el cuerpo cumple la vital función estructural de dar flexibilidad a las membranas, entre otras muchas, también vitales. Esta molécula que no existía pura, que necesitamos para muchas funciones vitales y cuyo nombre químico es algo como ciclopentano-perhidro-fenantreno, se ha convertido, años después, en el referente del control y la prevención del riesgo cardiovascular. Todo ello gracias a estudios que lo han calificado como “el malo de la película” por lo que se refiere a la enfermedad cardiovascular.

Cuando empecé, en el siglo pasado, el nivel de riesgo se situaba alrededor de los 260 mg/ml y tampoco nos servía de mucho saber si estaba alto o bajo ya que no se disponía de nada que pudiera bajarlo.

Bajo mi punto de vista, lo que debemos saber del colesterol es que no existe, es decir, existe combinado siempre con otras grasas, que conforman el grupo de los llamados “ésteres de colesterol”. Es una molécula necesaria y, de hecho, producimos alrededor del 75% del colesterol que nos miden. Su ciclo es complejo y su transporte y su eliminación están muy vinculados al nivel de riesgo que supone.

No tan recientemente, han surgido estudios que ponen en tela de juicio el verdadero significado de las cifras de colesterol total en lo que se refiere al riesgo cardiovascular, mal que le pese a una reconocida marca de postres lácteos que ha apostado por su descenso.

Más allá de la simplista afirmación: LDL “malo”, HDL “bueno”, hoy en día debe considerarse importante que  la relación entre el HDL y el colesterol total sea superior al 24% y que  la que existe entre los triglicéridos y el colesterol sea inferior a dos. Desde luego, esto sólo es una guía aproximada y debe saber que existen otros factores de riesgo asociados a la enfermedad cardiovascular.

Niveles demasiado bajos de colesterol pueden llevar a déficits de vitamina D3, una auténtica epidemia hoy en día, pues pueden alterar el metabolismo de la serotonina y descenderla (con lo cual estarían implicados en trastornos depresivos) y pueden estar relacionados con el desarrollo de algunas modalidades de Parkinson.

Por el contrario, debemos pensar que niveles demasiado altos de colesterol en sangre, pueden indicar que existe inflamación crónica oculta, ya que su cuerpo fabricará más colesterol en el hígado, o reciclará más colesterol del que ya circula, si existen tejidos que reparar y que, por tanto, requieren colesterol para formar nuevas células.

Así que, si tienes niveles de colesterol alto, consulta a tu médico, asegúrate de cómo están tus niveles de triglicéridos y de HDL, descarta procesos inflamatorios crónicos y, antes de pretender tener unos niveles “por debajo de 200”, con medicamentos peligrosos o botecitos de la nevera del súper, controla la inflamación, haz ejercicio, deja de fumar, pasea, exponte al aire libre y a la Naturaleza, relájate, medita o practica mindfulness. Tu corazón, tu cuerpo y tu mente lo agradecerán”.