La juventud es contagiosa.

La esperanza de vida ha aumentado de manera exponencial en el último siglo, pero seguimos soñando con encontrar un remedio para frenar el deterioro de nuestra salud. Por eso la lucha contra el envejecimiento centra los esfuerzos de científicos de todo el mundo. Hay muchos estudios que buscan el afamado elixir de la eterna juventud, de entre tantísimos, nos ha gustado este especialmente por su sencillez. El estudio en cuestión, ha comprobado que cuando individuos de mayor edad participan en tareas que habitualmente desarrolla una generación más joven, en el cerebro los niveles de antioxidantes aumentan y se retrasa el reloj del envejecimiento. La ciencia nos explica que estar en contacto con gente joven te mantiene joven, ¡así de fácil!

Hay numerosos estudios que avalan los beneficios que genera la convivencia de los seres más adultos de la sociedad en convivencia con los más jóvenes. Publicados por distintas universidades del planeta, nos relatan como mejora la calidad de vida de las personas la interelación generacional. Reducción de la ansiedad, mayor actividad o potenciación de las habilidades sociales, que en consecuencia reducen el riesgo de padecer depresiones.

La soledad en la sociedad adulta, puede causar serios problemas de salud, según un reportaje realizado por la BBC en Reino Unido. Laura Ferguson, directora de la organización “Campaign to End Loneliness” (Campaña para terminar con la soledad), advirtió que dejar solos a las personas con más edad puede derivar en un aumento de la mortalidad. “Se ha encontrado que existe un vínculo con la muerte temprana. El factor de riesgo es similar a fumar y peor que la obesidad”.

De todos, nos ha llamado la atención uno que parece restablecer la juventud y los múltiples efectos negativos del envejecimiento cerebral. Científicos de la Universidad Estatal de Arizona descubrieron que en los paneles de miel, las abejas más viejas revertían el envejecimiento del cerebro cuando asumían las responsabilidades de los nidos, generalmente cuidados por abejas mucho más jóvenes.

Cuando las abejas envejecen, sus obligaciones pasan de centrarse en cuidar a la progenie a buscar comida fuera de sus colmenas. Curiosamente, la transición va seguida de un rápido declive físico y cognitivo. Durante este experimento, los científicos retiraron todas las abejas nodrizas jóvenes del nido, dejando sólo a la reina y los bebés. Cuando las abejas mayores regresaron al nido, la actividad en un principio disminuyó durante varios días.

Pero sucedió que las abejas viejas se dieron cuenta, que era necesario buscarse la vida y organizarse. Así que empezaron a mover las alas; unas continuaron con la labor de la búsqueda de alimentos, mientras que otras se quedaron al cuidado del nido y las larvas. Es decir, que se incitó a parte de esta población más vieja a volver a sus puestos olvidados de cuidadoras.

Los investigadores descubrieron que después de 10 días, alrededor del 50% de las abejas mayores que cuidaban el nido y las larvas habían mejorado significativamente su capacidad de aprender cosas nuevas. La mayoría de estas abejas volvió a presentar su rendimiento cognitivo previo, de acuerdo con los resultados publicados en Journal of Experimental Gerontology. «Observamos una completa reversión de la demencia en esas abejas. Se desenvolvían exactamente del mismo modo que las jóvenes», afirma Amdam, directora del estudio. Es decir, que se percibieron enormes mejoras en la capacidad cognitiva de las abejas que volvieron a implicarse en el cuidado de las crías.

Al comparar los cerebros de las abejas que mejoraron con respecto a los que no lo hicieron, dos proteínas habían cambiado notablemente. Encontraron que presentaban niveles más altos del antioxidante Prx6, una proteína que también se encuentra en los seres humanos y que se cree protege de enfermedades neurodegenerativas, como la demencia, o de enfermedades como el Alzheimer.

Si bien la investigación actual sobre la demencia relacionada con la edad humana se centra en tratamientos farmacológicos, estamos de suerte, ya que los investigadores dicen que estos hallazgos sugieren que las intervenciones sociales se pueden utilizar para retrasar o tratar la demencia relacionada con la edad.

Así que por lo que nos relatan este tipo de estudios: menos fármacos, más amor y contacto intergeneracional, puede ser un muy buen camino para salvaguardar nuestra juventud.

 

photo credit: donnierayjones <a href=”http://www.flickr.com/photos/11946169@N00/35896215620″>Milo and MiMi Giggling</a> via <a href=”http://photopin.com”>photopin</a> <a href=”https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/”>(license)</a>