“Me dieron soluciones a todas las secuelas de la quimioterapia”

“Me dieron soluciones a todas las secuelas de la quimioterapia”

Mari sufrió hace dos años un cáncer de mama y agradece la ayuda que recibió en Arvila Magna para superar la enfermedad y sobrellevar las sesiones de quimio y radioterapia

Pequeños pasos que te cambian la vida. Mari Navarro trabajaba en el mismo edificio en el que se encuentra Arvila Magna. Hace más de dos años le diagnosticaron cáncer de mama y “por una intuición” se animó a visitar la clínica para que la ayudaran a capear la situación. Esa decisión acabó siendo clave para que pudiera derrotar la enfermedad con los mínimos efectos secundarios y llevando prácticamente una vida normal.

“En Arvila me fueron dando soluciones a todas las molestias que me iban apareciendo”. Gracias al tratamiento del Dr. Fuertes se paliaron las secuelas de las sesiones de quimioterapia y radioterapia, antes y después de la intervención quirúrgica a la que se sometió en el Hospital del Mar, recuerda Mari.

En su caso se incidió especialmente en cambios relacionados con la alimentación y la nutrición. Mari detalla que siguió “a rajatabla” las indicaciones: tomar únicamente pollo o pescado como segundo plato y eliminar cualquier otro tipo de carne ayudó a que sus defensas se mantuvieran en perfecto estado. Bajo la prescripción del Dr. Fuertes también empezó a tomar zumos de jengibre con remolacha, zanahoria o manzana. Además, el consumo de productos naturales con propiedades especiales le fueron de gran utilidad: “Yo nunca había probado las medicinas naturales o el jengibre y ahora lo he incorporado a mi día a día”.

“A los dos días de la quimioterapia ya volvía al trabajo”

Mari prácticamente no sufrió efectos secundarios ni alteró sus rutinas a pesar de la enfermedad. “No tuve vómitos, ni llagas en la boca y en cuanto tuve algún calambre en las piernas llamé por teléfono y el doctor me recetó qué tomar”, resalta. Además, incide cómo la ayudaron cuando le aparecieron hongos en las uñas. “Ni me bajaban las defensas ni me sentía cansada ni me dolía nada: estaba tan bien que a los dos días de la quimioterapia ya volvía al trabajo”.

A nivel psicológico, Mari también se sintió muy arropada por el equipo de Arvila Magna. “El cáncer fue un duro golpe porque yo estaba perfecta de salud y no tenía ningún síntoma. Cuando me lo detectaron se me vino el mundo encima: tanto yo como mi hija quedamos hechas polvo”. Recuerda emocionada el trato de los médicos y el resto de personal de la clínica y sobre todo, las charlas en la consulta en unos momentos duros eran casi la mejor terapia. “El trato fue excelente desde el primer minuto: llegué allí y era como si me conocieran de toda la vida”.

De esta experiencia, Mari se ha reafirmado en que la medicina convencional es necesaria y primordial para curar estas enfermedades pero también dice haber aprendido a confiar en la medicina natural y ha cambiado para bien algunos hábitos. “Como como siempre, pero intento excederme menos y además no hay quien me quite cada día al levantarme el vaso de agua templada con medio limón. ¡Lo recomiendo a todo el mundo!”.