Nuestro médico interno: ayuda a sanar tu cuerpo

Médico Interno

El concepto de médico interno hace referencia a la capacidad que tienen las personas para aliviarse desde su interior, porque cada uno de nosotros tiene ese gran aliado. El cuerpo tiene la capacidad de autodefenderse, autocurarse y mantenerse sano.

En estos momentos para combatir los virus es muy importante nuestro estómago y riñón. Es por ello, que tendremos que saber cuidarlos, y no solo será necesario una buena alimentación, sino será más importante mantener un buen equilibrio emocional y de nuestro sistema neurovegetativo.

Estamos en un momento de máxima conciencia del concepto de Medicina Integrativa. Es decir, conocemos mejor el papel que juegan las emociones, la salud intestinal y las hormonas en nuestra salud. Todas tienen un papel en el equilibrio de nuestro estado y a eso es lo que denominamos el cuidado de la salud integral.

Invadidos por una información basada por el miedo, es momento de confiar con nuestro sistema inmunitario y no hay mejor manera que primero a través de un pensamiento de tranquilidad, paz y mucho amor.

Sistema neurovegetativo

Para ello será clave nuestro sistema neurovegetativo, que es el que está formado por los nervios que se extienden desde el cerebro y la médula espinal y que conectan al sistema nervioso central con todas las otras zonas del cuerpo. Este sistema controla las funciones involuntarias de las vísceras y la actividad de los órganos de la nutrición.

Un ejemplo sencillo nos ayudará a entender de una forma muy básica el sistema neurovegetativo. Tenemos un sistema nervioso simpático (que nos acelera o activa) y un sistema nervioso parasimpático (el que nos relaja o desactiva). Ahora, imagina que estás en una montaña rusa en plena acción, (estamos en estado de simpaticotomía) pues en ese momento ni a ti, ni a nadie se le ocurre, ni apetece comerse un bocadillo. Una vez en tierra firme es el sistema parasimpático, el que nos baja la intensidad nos devuelve el equilibrio. Es una manera muy sencilla de ver que una disfunción en este sistema nos alterará otras muchas funciones, y una de ellas y muy importante es la de nuestras digestiones. Conseguir estar relajados activando así a nuestro sistema parasimpático, ayudaremos a todo nuestro organismo.

Aunque las montañas rusas las tengamos que disfrutar ahora desde casa, el ejemplo nos sirve para entender como funciona el sistema parasimpático. Su función principal es la de provocar o mantener un estado corporal de descanso o relajación tras un esfuerzo o para realizar funciones importantes como es la digestión o el acto sexual. Actúa sobre el nivel de estrés del organismo disminuyéndolo.

 

¿Tienes digestiones pesadas aunque comas ligero? Cuando cierras los ojos al ir a dormir ¿te invaden multitud de distintos pensamientos que te mantienen activo y en vela? Si tienes esta sintomatología probablemente tienes un desequilibrio del neurovegetativo.

Médico interno

El concepto hace referencia a la capacidad que tienen las personas para aliviarse desde su interior, porque cada uno de nosotros tiene ese gran aliado. El cuerpo tiene la capacidad de autodefenderse, autocurarse y mantenerse sano.

Nuestro organismo está diseñado para mantener en correcto funcionamiento: la respiración, circulación, articulaciones y huesos, aparato digestivo, hormonas, defensas, etc.. Es decir, conservar la homeostasis, que son todas las actividades que el cuerpo realiza por sí mismo para permanecer sano.

Cuando llega el dolor o la enfermedad es porque algunas de estas actividades no están funcionando correctamente. En muchas de estas ocasiones simplemente necesitaremos pequeñas ayudas para restablecerlo, obteniendo resultados rápidos, sin tener que pasar obligatoriamente por medicarnos.

El abuso de fármacos o suplementos naturales en multitud de ocasiones evitan el buen funcionamiento de nuestro organismo. Como os decía, el cuerpo humano está diseñado en principio para funcionar sin ellos, pero la realidad actual parece empujarnos inevitablemente a tener que tomarlos. Cuando padecemos algún dolor o molestia y asistimos a un profesional de la salud, salimos de las consultas con un listado de prescripciones médicas o con una bolsa llena de productos que a priori suplementarán todas las posibles carencias.

Es importante tener presente que muchas veces podemos encontrar resultados eficaces sin tener que sobre medicarnos o sobre suplementarnos.

 

En este sentido, con un trabajo osteopático mediante las manos y con un conocimiento profundo de la anatomía, se puede transferir la información necesaria al cuerpo para permitirle el cambio. Es decir, con sutiles manipulaciones somos capaces de ayudarlo para que él mismo pueda usar sus propios mecanismos de autorregulación.

Sistema digestivo y osteopatía

¿Sabías que con un trabajo osteopático del corazón y posteriormente de riñón puedes mejorar tu tensión arterial en tan solo dos sesiones?, ¿qué estimulando el nervio vago pueden desaparecer tus problemas intestinales?, o bien ¿qué liberando el hígado puede mejorar tu salud emocional? Mediante distintas manipulaciones se les da una cierta información a los distintos órganos del cuerpo para que se desbloqueen y retomen su normal funcionamiento.

La importancia del nervio vago

En concreto, para evaluar y tratar la parte neural del sistema digestivo, debemos dirigirnos al nervio vago.

En estos momentos para combatir los virus es muy importante nuestro estómago y riñón. Es por ello, que tendremos que saber cuidarlos, y no solo será necesario una buena alimentación, sino será más importante mantener un buen equilibrio emocional y como os comentaba nuestro sistema neurovegetativo.

El nervio vago es el décimo de los doce pares craneales (nervios craneales) que poseemos; interactúa especialmente con el sistema inmune y el sistema nervioso central y cumple funciones motoras en la laringe, el diafragma, el estómago, el corazón. Tiene también funciones sensoriales en los oídos, la lengua y órganos viscerales como el hígado.

Dicho nervio transporta un 80% de información al cerebro y el cerebro un 20% de información al órgano. Por eso decimos que ciertos órganos son un segundo cerebro, pero hay algo que no es verdad, ya que depende de inflamaciones prolongadas y el 20% puede ser más importante que el 80%.

El nervio vago juega un papel fundamental en nuestros problemas digestivos, puesto que cuando entra un alimento en nuestro estómago, este nervio tiene una gran influencia en el proceso de cerrado del esfínter y la presión homogénea que se debe ejercer. Además, es el encargado de controlar la dilatación del estómago.

Durante la estimulación mecánica de la alimentación, es decir cuando los alimentos están en boca y pasan por el proceso de deglución, el nervio vago se empieza a estimular para producir acetilcolina, y a través de la gastrina inducirá al estómago para producir ácido clorhídrico. Cuando la actividad del nervio vago no es la correcta, se produce una gastroparesia (o denominado también estómago vago) es decir, una afectación del movimiento normal espontáneo de los músculos del estómago. Ello desencadenará una producción en la proliferación de bacterias, no habrá respuesta del páncreas ni tampoco del sistema biliar. Por lo tanto, la sensación será la de que la digestión nunca acabe.

Una persona que padezca de estómago vago, producirá menor ácido clorhídrico (hipoclrohídria), dando lugar a la proliferación de una bacteria llamada Helicobacter pylori. Los pacientes con estas circunstancias, tienen niveles más elevados de IgEs y eosinófilos, siendo por lo tanto mucho más propensos a las alergias.

El Helicobácter pylori es del grupo de bacterias proteolíticas que tienen un papel protector en personas afectadas de asma y Alzheimer. En estos casos, sus índices se verán elevados en las analíticas, por lo que no será una buena estrategia tratarlas.

En cambio, sin tenemos una gastritis o una úlcera de estómago, la gastrina no se podrá fabricar en el antro (parte del estómago que se conecta con la primera porción del intestino delgado, llamado duodeno) aumentando el riesgo de cáncer de estómago, entonces sí estará indicando tratarla.

Es normal que se desconozcan todos estos procesos, pero es importante dar a conocer que un trabajo osteopático directo sobre el nervio vago, hará que “nuestro médico interno” actúe, obteniendo resultados muy positivos sobre nuestra digestión, sin necesidad de tomar antibióticos y antiácidos de forma continuada. 

 

Hay que tener en cuenta que anatómicamente el estómago está asociado anatómicamente a cervicales, dorsales, hombro y sacroilíaca izquierdos. Así que una disfunción en el estómago, no solo dará los conocidos problemas digestivos, sino que también puede comportar afectaciones en las distintas zonas indicadas. Y lo mismo en sentido contrario, personas que tengan problemas de cervicales, dorsales, etc., el origen de esa patología o dolor, puede estar produciéndose en el estómago.

¿Cómo conseguimos los osteópatas a través de nuestras manos encontrar este tipo de anomalías?

En la curvatura menor del estómago, su parte superior, se encuentra la arteria gástrica izquierda. Si al palpar el pulso de esta arteria apreciamos un pulso débil, estaremos frente una patología o condición crónica. En estos casos, los pliegues del estómago se hacen más rugosos y dejan de enviar información al estómago, por lo que el alimento se mantiene demasiado tiempo en el estómago y aumenta el ácido clorhídrico, pudiéndose dar el famoso reflujo gastroduodenal.

Si tomamos el pulso, y por lo contrario es fuerte, es decir un pulso de lucha, la patología o restricción sería aguda.

Si con la ayuda de un buen terapeuta, somos capaces de darle la información precisa al cuerpo, para poner en marcha ese médico interno, veremos como muchos de nuestros problemas que arrastramos desde años van mejorando, sin la necesidad de abusar de medicamentos repletos de contraindicaciones y efectos secundarios adversos, o prescindir de cantidad de suplementos alimentarios.

Emociones y salud digestiva

A parte de su función digestiva el estómago es mucho más que un órgano para digerir alimentos, te muestra cómo digieres los eventos que se van sucediendo en tu vida. En el estómago sentimos las preocupaciones presentes, la clásica sensación de sentir un nudo en el estómago es rápida y sucede por un acto inmediato.

Las relaciones emocionales asociadas al estómago van asociadas al contacto con el mundo exterior, tanto en relaciones sociales y profesionales. Cuando decimos que una persona es estómago-duodeno, la relacionamos con persona estresada por intentar complacer. Ciertos problemas de autoestima, miedo al fracaso, una persona ambiciosa.

Como ahora más que nunca, estamos en un momento del autotratamiento, donde tenemos que ser capaces de cuidar de nuestro cuerpo, os dejo con una serie de ejercicios fáciles que propone nuestro profesor de yoga Roger Masdeu. Ayudarán a regular tu sistema neurovegetativo, activando así tu sistema parasimpático. Relájate y disfruta. 

 

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