Nuevas tecnologías, nuevas dolencias

Nuevas tecnologías, nuevas dolencias

Un abuso o mal uso de móviles, tabletas o portátiles puede causar a sobrecargas musculares y lesiones en los dedos o hasta serios problemas cervicales

Enganchados por todos los lados a las nuevas tecnologías. Hace poco os hablábamos de cómo los smartphones pueden llegar a alterar nuestro día a día y a convertirse en una seria adicción. Más allá de los cambios de hábitos, las tabletas y los móviles están provocando que modifiquemos nuestra postura y movimientos hasta tal punto que ya se están detectando y tratando patologías físicas causadas por un uso indebido estos pequeños dispositivos.

Un claro ejemplo está en nuestros dedos pulgares y en cómo los llegamos a exprimir escribiendo o jugando con nuestro teléfono móvil. Solo hace falta ver cómo lo cogemos o cómo escribimos: el dedo sufre un episodio de estrés articular, que puede acabar generando un caso de tenosinovitis o rizartrosis. Así, el uso continuado desencadena sobrecargas y un desgaste de las articulaciones comparables a la conocida como artrosis de las costureras, que afectaba a mujeres que pasaban todo el día trabajando minuciosamente con las manos. Ahora, esta dolencia la sufren los usuarios de los smartphones, al fin y al cabo la práctica totalidad de la población, al acumular horas y horas chateando por el WhatsApp o jugando con alguna aplicación.

Dolor continuado en el cuello

Otra consecuencia negativa de la tecnología es el síndrome del Text neck, molestias de diversa gravedad en el cuello por culpa de la constante consulta del teléfono. Ir por la calle o en el transporte público con la cabeza agachada y centrada en la pequeña pantalla es otra tónica de los usuarios activos de smartphones. Esta inclinación del cuello se suele prolongar en exceso sin que nos percatemos, por ejemplo, mientras se revisa el correo electrónico, y acaba comportando dolores y rigidez cervical, cefaleas y espaldas doloridas, entre otras molestias.

Los problemas cervicales también surgen por culpa de un ángulo de visión inadecuado mientras utilizamos el portátil o el ordenador de mesa. Aunque no seamos conscientes de ello y sintamos que estamos cómodos y sin forzar la postura, consultarlos desde el sofá o desde una silla que no está a la altura correcta puede acabar provocándonos una sobrecarga de las cervicales o una curvatura de la columna vertebral. En algunos casos, esto puede incluso causar una hernia discal. La clave para no llevar a estos extremos es situar la pantalla siempre a la altura de los ojos.

También habréis oído a hablar de otras patologías que se desarrollan al tener una mala postura especialmente a la hora de usar el ratón, como el síndrome del túnel carpiano (que es una neuropatía en la zona de la muñeca) o el codo del tenista (una inflamación tendinosa que se produce al tener el codo a una altura inferior a las manos). Éstas son otras de las secuelas que nos deja el mundo tecnológico en el que vivimos, y seguro que con el avance de más tecnologías acabará despertando nuevos males posturales.

Cambia tus hábitos

En muchos de estos casos, tu salud puede mejorar con un simple cambio de hábitos, sobre todo a la hora de ojear estos dispositivos. Así, consultar el móvil tiene que adaptarse a tu postura, y no al revés: no puede ser que un pequeño aparato altere todo tu cuerpo. Y a la hora de coger el dispositivo, aunque el smartphone pueda parecer más práctico y cómodo es preferible utilizar por el bien de tus dedos la tableta o el ordenador, ya que con ellos no harás una sobrecarga tan clara.

Solo con corregir estos tics posturales ya habréis ganado mucho. Además, también es aconsejable rebajar el uso de whatsapps y optar más por los mensajes de voz o retroceder unos cuantos años y volver a las tradicionales llamadas. Seguramente no será tan actual, pero quizás así daréis un respiro a vuestra salud.