gracias blog con texto2 Retomamos la actividad de nuestro blog después de las vacaciones. QUIM VICENT, D.O. y director de Arvila Magna, nos hace unas recomendaciones que nos sentarán muy bien en todos los sentidos. Cada septiembre tengo la sensación de que empieza un nuevo año.  Entregado a la clínica, a los pacientes, a los cursos y conferencias decidí,  después de más de quince años de profesión, ausentarme un mes entero de la rutina laboral, y no sabéis lo bien que sienta. Empieza la liga de fútbol, la vuelta al cole, la televisión basura para distraernos de estos políticos que, si se jugaran su dinero, formarían Gobierno en medio segundo. Nos formulamos propósitos que cumplir, pero más allá de los típicos tópicos sobre cuidar la alimentación, ir al gimnasio, buscar tiempo para nosotros, quiero ofreceros unos consejos con un cierto aire mágico. Muchos de nosotros tenemos demasiado activado el lóbulo prefrontal izquierdo, que conecta con nuestra amígdala límbica (situada en el cerebro). Dicha amígdala nos conecta con nuestras emociones negativas y, por tanto, tenemos muchas más posibilidades de desequilibrar el metabolismo. Hemos hablado muchas veces del segundo cerebro (salud intestinal), pero ahora también tenemos que darle importancia a nuestro primer cerebro, ya que, si estamos más conectados con nuestra negatividad, es muy difícil que los dolores articulares, las migrañas o el estreñimiento mejoren. Estos son mis tres consejos para activar nuestro córtex prefrontal izquierdo y casi sin saber cómo, nuestro entorno cambiará. Parece magia pero si lo probáis sabréis de lo que estoy hablando:

  1. Dar las gracias cada día a tres personas diferentes. Lo explicaré con un ejemplo. Imaginaos que siempre vais al mismo bar a tomar el cafelito por la mañana, tendréis que mirar fijamente al camarero/a (es importante mirar a los ojos, no estamos acostumbrados a hacerlo y a sentir que nos lo hacen) y darle las gracias de forma muy personal: “Carlos, muchísimas gracias por el café que me pones, no sólo está buenísimo sino que me permite llegar al despacho despierto, estar de mejor humor, que sepas que sin un café como el tuyo no sería persona “. ¡Toma ya! Y Carlos os aseguro que alucina, pero vuestro córtex prefrontal izquierdo todavía más…
  2. Coger una libreta y apuntar tres características positivas de tres personas diferentes. El primer día podemos elegir personas cercanas (el ejercicio será más fácil), pero en los días siguientes hay que escoger personas que no tengamos tan bien vistas (jefe, suegras, novios, etc…) y verás que, si apartamos un poco el ego, van saliendo cualidades que nuestros bloqueos emocionales no nos dejaban ver… Esto son grandes vitaminas para el córtex prefrontal izquierdo.
  3. A todas aquellas personas extremadamente ordenadas, casi obsesivas, que viven pendientes de que todo esté en su sitio, les invito a cometer una “equivocación” diaria, es decir: imaginemos que al llegar a casa, en lugar de colgar la chaqueta, como el que no quiere la cosa, la tiras en el sofá…, o que tienes que enviar un mail que parece que, si no lo mandas, se va a derretir el planeta, pues lo mandas a la mañana siguiente.
Esto es trabajar la plasticidad: si no somos más flexibles a nivel cerebral, ¿cómo podemos pedir a nuestro cuerpo cierta ligereza? Me encanta compartir estos ejercicios que parecen un juego. Lo hago porque muchísimos pacientes están sometidos a demasiada presión, siempre esperando al momento siguiente para que cambie su vida y, antes que nada, debemos sentir muy bien el presente para entender que el único cambio que existe está en cómo te sientes tú ahora en este mismo momento… Démonos un cierto descanso, y mientras hacéis estos ejercicios, tomaos esas bravas con las cervecitas, o aquel dónut que a veces necesitas para ser persona… Si tenemos más activado el córtex prefrontal izquierdo, os aseguro que ese dónut os sentará mucho mejor… ¡Que aproveche! Y, como último consejo, poned un osteópata en vuestra vida…]]>