Nuevo servicio de Andrología y Medicina Sexual.

La Clínica Arvila Magna y el Instituto de Andrología y Medicina Sexual.

 

En los últimos años ha crecido el interés por la salud sexual en el hombre en general, y ha aumentado el número de consultas entorno a los problemas sexuales y de reproducción en las parejas.

Con la intención de trabajar de una manera integrativa y poder abordar todas las distintas patologías que afectan a nuestro organismo, La Clínica Arvila Magna ha iniciado una colaboración con el Instituto de Andrología y Medicina Sexual, a cargo del Dr. Jose Mª Pomerol y la Dra. Ana Puigvert.

El objetivo es estudiar y tratar los trastornos sexuales tanto del hombre como de la mujer desde una perspectiva innovadora e integradora donde se contemplan los aspectos físicos, psicológicos y sociales. Además de los aspectos que atañen a la sexualidad, nos ocupamos también de la función reproductiva y de todas las patologías genitales que afectan al varón.

¿Qué es la Andrología?

La mayoría de los hombres acuden al urólogo para solventar patologías que debería solucionar un andrólogo. La Andrología es la parte de la medicina que se ocupa del estudio del aparato genital masculino, fundamentalmente en los aspectos reproductivos y sexuales, así como del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que lo afectan. Sus principales áreas de interés son la infertilidad, la contracepción (vasectomía) y su reversibilidad (vasovasostomía), las disfunciones sexuales (deseo, erección, eyaculación y orgasmo), las alteraciones de la morfología del pene (curvaturas) y los trastornos hormonales que se pueden producir tanto en la juventud como en el proceso de envejecimiento.

Es decir, que la diferencia entre la urología y la andrología, es que mientras el primero se encarga de las enfermedades y las lesiones relacionadas con el sistema urinario tanto de hombres como de mujeres (por ejemplo, cálculos renales o cáncer), el andrólogo evalúa lo asociado a la salud sexual y reproductiva del varón en cualquier edad.

 

¿Porque es preciso mencionar el concepto Medicina Sexual?

A medida que se fueron hallando tratamientos efectivos para resolver un buen número de disfunciones sexuales masculinas, hubo la necesidad de abordar el tratamiento de la pareja. Las disfunciones sexuales femeninas, sobretodo el bajo deseo sexual y la anorgasmia, son muy frecuentes, a pesar de no ser consultadas de forma regular. Por este motivo, entre otros, los trastornos sexuales femeninos no recibieron suficiente atención por parte de los ginecólogos, siendo los sexólogos los encargados de valorar los aspectos psicológicos del problema. Más recientemente, han sido los andrólogos los que incorporaron especialistas en diferentes aspectos de la función sexual femenina en sus sociedades, cambiando incluso el nombre de Andrología por Medicina Sexual para abarcar todos los aspectos de la sexualidad humana.

 

Infertilidad masculina

El varón es responsable de la infertilidad de la pareja en más del 50% de los casos debido principalmente a alteraciones de los espermatozoides. Puede ser que estos no se hallen presentes en el semen o que haya un número insuficiente debido a problemas en la producción de los mismos o por obstrucciones en la vía por la que transcurren entre el testículo y la uretra (vía seminal). También pueden existir alteraciones de la calidad de los espermatozoides (movilidad, forma, vitalidad).

 

Aproximadamente el 10-15% de parejas no consiguen el embarazo en el momento deseado.

 

Hay una gran cantidad de factores que pueden alterar el número o la calidad de los espermatozoides: genéticas, congénitas, hormonales, vasculares (varicocele), infecciosas, obstructivas, tóxicas (laborales, ambientales), etc.

El andrólogo debe determinar las posibles causas de la infertilidad de manera paralela al ginecólogo que estudia a la pareja. Siempre que sea posible, se aplican tratamientos específicos ya sean médicos o quirúrgicos. Si no se pueden aplicar o fracasan, deben considerarse las técnicas de reproducción asistida que permiten una mayor aproximación de los espermatozoides a los óvulos. Cuando no existen espermatozoides o bien cuando no es posible o fracasan las técnicas de reproducción asistida, puede considerarse la inseminación artificial con espermatozoides de banco.

 

Disfunción eréctil

Se define como la incapacidad permanente para conseguir o mantener una erección de suficiente calidad para tener una actividad sexual satisfactoria.

Aparte del que padece este trastorno, también lo sufre la pareja, pudiendo repercutir en la vida familiar, laboral y social, constituyendo un problema de notable trascendencia. La afectación de la autoestima puede comportar trastornos psicológicos tan importantes como la depresión.

El 10-30% de hombres presentan problemas de erección, fundamentalmente a partir de la 5ª década de la vida.

La erección es de una gran complejidad dado que depende de muchos factores que actúan a diferentes niveles (pene, médula espinal, cerebro), por lo que hay muchas causas que pueden afectarla (vasculares, neurológicas, farmacológicas, psicológicas, etc.). Enfermedades o trastornos como la diabetes, la hipertensión arterial, el aumento del colesterol, la obesidad y el tabaquismo, entre otros, pueden considerarse factores de riesgo para desarrollar la disfunción eréctil.

Está bien demostrado que los problemas de erección pueden ser el primer síntoma de enfermedades vasculares, tan importantes como la cardiopatía isquémica, por lo que, independientemente del interés por la actividad sexual, es aconsejable consultar al médico para prevenir futuras enfermedades.

Siempre que sea posible, deberá establecerse un tratamiento dirigido a resolver la causa que ha originado el problema (psicoterapia, tratamiento hormonal, etc.). Si no es posible o fracasan pueden indicarse tratamientos sintomáticos para ser aplicados únicamente en el momento que se desee obtener una erección.

 

Eyaculación precoz o prematura

Se denomina eyaculación precoz o prematura a aquella que tiene lugar antes de que el individuo lo desee, afectando a su autoestima y a la respuesta sexual de su pareja. Lo más frecuente es que este problema se presente desde el inicio de la actividad sexual, aunque también puede tener lugar después de haber tenido un control normal de la eyaculación. La forma más grave es aquella en la que la eyaculación se produce antes de poder realizar la penetración. Se considera que la eyaculación es prematura cuando tiene lugar antes de los 2 min de realizar la penetración.

A lo largo de la historia se han ensayado una gran cantidad de metodologías para intentar retrasar o controlar la eyaculación. Las que han resultado tener mayor efectividad son las que, una vez estudiados los factores que concurren en cada caso, combinan la psicoterapia con determinados fármacos orales o tópicos.

 

Disfunción sexual femenina

A pesar de que aproximadamente un 40% de mujeres presentan uno o varios trastornos de la función sexual, no ha sido hasta recientemente que se ha empezado a estudiar el problema con mayor rigor científico. Más avanzado está el conocimiento de la sexualidad masculina, debido probablemente a que es más fácil de estudiar y que su desarrollo se ha visto favorecido por la disponibilidad de tratamientos efectivos.

La dificultad que comporta el estudio de la sexualidad humana se basa en la gran cantidad de factores que actúan a diferentes niveles del cuerpo humano.

 

La disfunción sexual femenina es un trastorno que se produce cuando hay un cambio significativo en el comportamiento sexual habitual de la mujer.

 

Uno de los más fundamentales y complejos es el control cerebral de la función sexual para el que todavía faltan metodologías aplicables a la práctica clínica que tengan el adecuado rigor científico.

Otros aspectos que pueden haber retrasado el estudio de la función sexual femenina son quizás el bajo porcentaje de mujeres con esta problemática que consultan al médico, la pasividad del médico para detectar estos problemas, así como la falta de estudios diagnósticos adecuados y tratamientos reconocidos por las autoridades sanitarias. Las alteraciones de la función sexual femenina están ligadas a factores como la edad, la educación, la salud física y emocional, así como con malas experiencias sexuales y disfunciones sexuales de la pareja. Las más frecuentes son la falta de deseo sexual, la falta de excitación, la ausencia de orgasmo o el dolor durante el coito.

 

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