¿Por qué visitar a un osteópata?

Del mismo modo que realizamos un cierto mantenimiento a nuestro coche ¿por qué no prestar a nuestro cuerpo un mínimo de cuidados? Si a nuestro vehículo le proporcionamos habitualmente gasolina o aceite de mala calidad, o no lo reparamos debidamente cuando lo necesita, probablemente no llegará muy lejos. Aunque nuestro cuerpo nos permite muchas transigencias, funcionar con condiciones que no les son óptimas, puede pasarnos factura. Así que, una alimentación correcta y equilibrada, reposo, y los cuidados de un buen osteópata, pueden regenerar los excesos que le hayamos causado.

 

La osteopatía es una disciplina que, desde finales del siglo XIX y con origen en Estados Unidos, ha ido expandiéndose por el mundo. Aunque en la gran mayoría de países europeos es una terapia legalmente aceptada como profesión de atención de la salud, en España todavía se encuentra en un estado precoz de reconocimiento. Así que, por lo general todavía se desconocen muchos aspectos de esta práctica. Hoy os queremos acercar un poco más esta terapia, y explicaros por qué es recomendable y cómo influye en nuestra salud la visita a un buen osteópata.

Pero ¿por qué un osteópata?

Una consulta osteopática dura alrededor de 45 minutos a una hora. Durante este tiempo, el terapeuta dedica una parte importante de la visita a escuchar al paciente, sus inconvenientes y antecedentes, para posteriormente tomarse el tiempo para examinarlo.

Y para el osteópata es muy importante escuchar al paciente, puesto que la práctica entiende que los síntomas que se presentan son el resultado de una causa principal que los ocasiona, y que por lo general, dicha causa no suele estar en el mismo lugar donde aparece el síntoma. Es decir, que es posible que una alteración visceral, por ejemplo, una gastritis crónica, esté provocando un dolor de espalda, o que un problema ocular o mandibular puede alterar todo el sistema de equilibrio y producir contracturas dolorosas en cualquier parte del cuerpo. Volviendo al símil automovilístico, si vemos que en nuestro coche se enciende el piloto de la gasolina, no solucionaremos el problema quitando o tapando la bombilla, sino que es simplemente un aviso de que algo está ocurriendo más allá del parpadeo de la luz.

Por lo que es habitual que si acudes a un osteópata por un problema concreto, el cometido del terapeuta vaya más allá, puesto que va destinado a mejorar todo tu organismo. Los efectos que se producen son globales. Los estímulos que recibe tu sistema nervioso hacen que reaccionen todos tus sistemas: mejora la circulación, se estimula tu sistema inmunitario, y se produce una regulación hormonal. A la vez que se recupera la elasticidad en los tejidos y libera los bloqueos articulares que tengas en tu organismo. Es el osteópata el que desencadena que tu cuerpo se autorregule; su trabajo envía el “mensaje” al sistema nervioso para que se re-equilibre, provocando una respuesta global de armonización de tu cuerpo.

Menos medicamentos

Otra de las principales ventajas de la osteopatía es que no utiliza procedimientos o sustancias invasivas. Los tratamientos son todos naturales porque el trabajo se basa en las manipulaciones de las articulaciones, músculos, huesos o vísceras. Por lo tanto, se reduce o elimina la ingesta de medicamentos como el paracetamol, omeoprazol, cortisona, y tantos otros que en algunos casos pueden llegar a entorpecer tu propia recuperación. En este sentido, recomendamos una buena comunicación entre el osteópata y tu médico de cabecera o especialista para coordinar los tratamientos.

Es decir, en los tratamientos osteopáticos no existen efectos secundarios no deseados. Sí que pueden existir reacciones del cuerpo necesarias para re-equilibrar los sistemas corporales, pero estos efectos no son contraproducentes. Después de los tratamientos hay un periodo de 24-48hs en el que tu cuerpo responde al estímulo dado. Es posible que después de un tratamiento puedas sentirte cansado, e incluso ocasionalmente puedas tener mareos o algo de fiebre pasajera. Todos ellos son procesos de recuperación y re-equilibrio orgánico que ocurren cuando se activa tu sistema nervioso autónomo. Tu cuerpo en ese momento te pide descanso para concluir tu recuperación, como cuando reiniciamos el ordenador después de haber instalado nuevas aplicaciones.

¿Cada cuánto visitar un osteópata?

En un primer momento, en los casos más delicados, quizás puede ser necesario realizar varias sesiones periódicas. A medida que tu recuperación avance, los cambios en tu organismo serán más duraderos. Si además sigues las recomendaciones que te ofrezca para tu día a día, muy posiblemente no tengas que acudir más por ese problema a la consulta. Recuerda que el mejor terapeuta no es el que alivia tu síntoma, si no aquel que te ayuda a que disuelvas el problema. Si cada mes necesitas ir al terapeuta porque vuelve a aparecer tu síntoma, es porque la causa original aún no se ha abordado. Gracias a la efectividad del tratamiento osteopático, en la mayoría de los casos, con dos o tres sesiones ya hay una gran mejoría, y con alguna sesión más te puede servir de ayuda a diluir por completo tu problema.

Aunque no haya un dolor concreto, o si este ha quedado solucionado, es aconsejable realizar una sesión de dos a tres veces al año, a modo preventivo. El osteópata en estos casos, observará tu postura y realizará una evaluación completa para identificar cualquier tensión. Ya que son estas tensiones las que, si no son tratadas, pueden causarte problemas de dolor a posteriori.

Para permitirte recuperar rápidamente el control de tu cuerpo, el osteópata te dará consejos relacionados con lo que ha detectado: alimentación, ejercicios, relajación, etc. Y para complementar tu tratamiento puede recomendar la visita a otro profesional de la salud. Estos consejos, al igual que el tratamiento, serán personalizados y únicos para cada uno, porque eres único. Recuperar el control del propio cuerpo es recuperar la confianza y la conciencia de que tenemos un inmenso potencial en lo profundo de nosotros, pero a menudo tenemos miedo de lo que podemos encontrar allí. El osteópata te acompañará y explicará los pormenores de tu situación, para que tengas las claves de tu curación y cambio.

Así que, si pensabas que la osteopatía era solo para el dolor de espalda, ahora sabes que sus indicaciones son mucho más amplias y te ayudarán a mantener un estado de salud generalizado.