Reflexología podal: cuidar el cuerpo desde los pies

Reflexología podal: cuidar el cuerpo desde los pies

Mediante la estimulación manual de zonas de los pies conectadas con órganos y otras regiones del cuerpo, esta terapia milenaria contribuye a regular posibles desequilibrios del organismo

El mantenimiento del equilibrio del conjunto del organismo es el fundamento de una vida saludable. Y dado que nuestro cuerpo es un macrosistema complejo y perfectamente interrelacionado en todas sus partes, la actuación en una región localizada puede tener efectos globales. En cierto modo, este es el principio en el que se basa la reflexología, una terapia manual milenaria que actúa sobre las zonas reflejas, puntos concretos en los pies, las manos o las orejas que son el reflejo de órganos y otras zonas del cuerpo.

Con el ánimo de enriquecer el enfoque multidisciplinar e integral de Arvila Magna, recientemente hemos incorporado la reflexología podal holística como especialidad terapéutica. A través de la actuación sobre los puntos reflejos de la superficie de los pies, esta técnica ayuda a nuestros pacientes a corregir disfunciones que se manifiestan en distintos sistemas del organismo.

“Somatizamos emociones y este proceso afecta a determinados órganos, que están conectados con otras partes del cuerpo. Actuando sobre las zonas reflejas se pueden tratar posibles bloqueos en los órganos”, explica Eva Sanvicente, nueva enfermera del Centro médico de Arvila Magna y especialista en reflexología podal, que subraya el carácter “psico-corporal y autorregulador” de esta terapia.

Mediante la estimulación manual de los puntos reflejos de los pies, estrechamente vinculados con el sistema nervioso central, el terapeuta lleva al paciente a un estado de relajación que facilita que el propio cuerpo ponga en marcha procesos de regulación que actúan sobre los desequilibrios. “En la calidez, presencia, meditación y esencia del tacto al otro reside una caricia al alma”, sostiene Sanvicente.

Aplicaciones y beneficios

Antes de la primera sesión es necesario elaborar un completo historial clínico de la persona, en el que también se recaba información sobre su estado de salud a partir de detalles concretos (cómo come y bebe, si tiene dificultades a la hora de dormir, qué clase de micciones y deposiciones presenta…). A continuación se lleva a cabo un estudio de ambos pies. Cada grieta, cada callosidad, cada dureza, incluso cada lunar, son indicios del estado físico y psíquico de la persona y señalan posibles afecciones en zonas concretas del cuerpo.

En el desarrollo de las sesiones se parte de toda esta información previa y se masajean los puntos reflejos conectados con las regiones sobre las que se quiere actuar, según las necesidades de cada persona. El carácter preventivo de la reflexología podal también permite un masaje menos específico, que, como en el caso anterior, activa la circulación sanguínea y linfática, potencia el sistema inmunológico y contribuye a la eliminación de toxinas.

Esta terapia no tiene contraindicaciones ni en niños, ni en mujeres embarazadas ni en personas de avanzada edad, y acompaña el tratamiento médico que se pueda estar siguiendo Es válida, entre otros, en casos de lumbalgia, ciática, retención de líquidos, tensiones musculares y contracturas, fatiga, dolores de cabeza y migrañas, insomnio, estrés, bloqueo emocional y depresión.