Últimamente, os insistimos en que debemos relajarnos. Pero es que el ambiente político que estamos viviendo no nos lo pone muy fácil. Lo vemos en nuestros pacientes de la clínica y en nuestros familiares y amigos, estamos tensos y preocupados. Hay opciones que hemos ido tratando y aconsejando en las redes sociales de los últimos días. Así que, hoy queremos hablar del aceite esencial de lavanda como aliado a la hora de restablecer la calma y relajarnos un poco. ¿Pero es tan efectivo? ¿Qué dice la ciencia al respecto? Propiedades probadas del aceite esencial de lavanda Ya conocemos la enorme influencia que han tenido los aceites esenciales la historia de la humanidad. Griegos, romanos, persas, egipcios, chinos y un largo etcétera, usaban aceites esenciales tanto en el ámbito médico como en el de la belleza. Como hay una infinita variedad de ellos, hoy os nos vamos a centrar en uno de los más conocidos y utilizados: el aceite esencial de lavanda. Lo elegimos por qué es la estrella de la aromaterapia y también el gran especialista del sistema nervioso. Gracias a su riqueza en moléculas calmantes, relajantes y sedantes, parece poseer una eficacia para conciliar el sueño. Y últimamente, con el panorama político que nos rodea, es lo que más nos conviene, mucho relax. Hay mucho escrito sobre las propiedades antinflamatorias, antifúngicas, antidepresivas, antisépticas, antibacterianas y antimicrobianas. También de sus efectos antipasmódicos, analgésicos, desintoxicantes y hipotensivos. ¿Pero qué dicen los estudios científicos al respecto a los poderes de este aceite? El nombre lavanda proviene de la raíz latina lavare, que significa «lavar». Quizás porque en la antigüedad se usaba en con frecuencia en los baños para ayudar a purificar el cuerpo y el espíritu. Sin embargo, esta hierba también se ha usado como comentábamos, como remedio para una variedad de dolencias, y es conocida especialmente para tratar el insomnio o la ansiedad. Según un estudio publicado por en el “US National Library of Medicine” de Nueva York, el mecanismo de acción de la aromaterapia es incierto. Los estudios que investigaron los efectos psicológicos y fisiológicos de los aceites esenciales no mostraron ningún efecto sobre los parámetros fisiológicos, como la presión arterial o la frecuencia cardíaca. Pero sí en cambio mostraron una mejoría psicológica en los niveles de humor y ansiedad, que no es poco. En cambio, otro estudio publicado por la University of Maryland Medical Center detalla que la inhalación de la lavanda no solo mejora el estado de ánimo y la ansiedad, si no que sí consigue cambiar la bioquímica y la fisiología en nuestro cuerpo. Ha detectado propiedades ansiolíticas en la experimentación con animales – termino que siempre nos duele, pero que esta vez tratándose de la lavanda, pasaremos algo por alto – después de la inhalación de concentraciones muy altas, y también en la administración oral en voluntarios humanos, resultando un buen ansiolítico después de situaciones estresantes. También han sido positivos los estudios del aceite esencial de lavanda como buen cardioprotector en infartos agudos de miocardio, posiblemente relacionado con sus propiedades antioxidantes. Pero se trata de un estudio que aún se encuentra en un estadio primigenio, por lo que necesita de mayor plazo para ver qué efectos concretos y definitivos podría tener en seres humanos. Una prueba de seis meses en el Worcester Hospital en Hereford (Inglaterra) mostró que la difusión de lavanda a través del aire ayudaba a los pacientes a dormir de forma más natural y los hizo menos agresivos durante el día. Durante los seis meses, a algunos pacientes se les retiró los tranquilizantes y se substituyó por la difusión de lavanda en la atmósfera mostrando efectos calmantes en el cerebro. Además de tener una repercusión sobre nuestro sistema nervioso, un estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Coimbra (Portugal) publicada en “Journal of Medical Microbiology”, demuestra además que este aceite esencial ofrece un potente efecto antifúngico contra cepas de hongos responsables de las infecciones comunes de piel y uñas. Así que, parece quedar avalada su función antiséptica; puede servirnos perfectamente para tratar infecciones de la piel, pero también para problemas de otra índole relacionados con virus y bacterias. Es decir, funcionaría bien a la hora de tratar trastornos de piel como acné, arrugas, psoriasis y otras condiciones inflamatorias, o acelerar el proceso de cicatrización de heridas o cortes. Comprobamos por lo tanto, que estudios científicos sobre los beneficios de la lavanda, «haberlos, haylos». Pero quizás, sorprende que teniendo tantísima presencia en la historia de la medicina antigua, en nuestra historia, no se hayan realizado muchos más y con mayor profundidad. La evidencia de la lavanda es prometedora; aunque, hasta que no surjan estudios con datos de seguimiento a largo plazo, no es del todo concluyente en los amplios usos que se le han dado a lo largo de la historia. Las formas de administración más utilizadas (aromaterapia, inhalación, masaje, etc.) actualmente no están respaldadas por una buena evidencia científica definitiva. Futuros ensayos clínicos y la adopción de una metodología estándar rigurosa, en combinación con la investigación farmacológica, ayudarían a esclarecer el valor terapéutico de la lavanda para los trastornos neurológicos y psicológicos más agudos, por ejemplo. Es crucial obtener buenos datos de tolerabilidad y seguridad para todos los modos de aplicación de lavanda. Por lo tanto, llegamos a la conclusión que potencial tiene. Falta más interés en la comunidad científica y farmacológica para llegar a datos más concretos. Nosotros continuamos recomendándola, y nos gustaría que se ampliaran dichos estudios para llegar al fondo de la cuestión. Ya que el principio promete.   Como usarla: Sobre la piel Frota una gota de aceite de lavanda en las sienes para aliviar un dolor de cabeza, o en la base del cuello para aliviar el estrés y la ansiedad. Baño relajante de lavanda Añade unas gotas de aceite esencial al agua de baño. Además, podemos añadir el aceite esencial de lavanda a un barreño con agua caliente en el que meteremos los pies durante unos 20 minutos para relajar y descansar los pies. Así los limpiamos en profundidad y eliminamos bacterias que producen mal olor. Crear un ambiente relajante en casa Este aceite esencial lo podemos utilizar añadiendo unas gotitas a un quemador o difusor y crear un ambiente relajante que va a propiciar un alivio en los casos de ansiedad e insomnio y nos va a ayudar a descansar durante la noche. Pequeños cortes Aplica directamente el aceite esencial de lavanda ecológico sobre la pequeña herida o corte, con la ayuda de un algodón, siempre que tu piel no sea sensible. En ropa Unas gotas de aceite de lavanda en un paño húmedo y tirarlo en la secadora, las prendas cogerán el aroma y refrescará la ropa. O incluso unas gotas en el agua destilada de la plancha. Bebés y Peques Uno de los remedios naturales más efectivos para calmar el nerviosismo de un bebé o niño es añadir una gota de lavanda en la almohada donde vaya a dormir. Es un efectivo sedante y su agradable aroma relajará la agitación acumulada durante el día.      ]]>