Septiembre: Consejos para retomar o iniciar tu rutina deportiva.

 

Llega septiembre y con él los nuevos e bien intencionados propósitos. Entre los más comunes, nos planteamos reincorporar hábitos alimenticios sanos e iniciar una rutina deportiva. No todos ellos llegan a buen puerto, y la gran mayoría de estas buenas intenciones desaparecen antes de la llegada de las navidades.

Durante el verano salimos de los hábitos y planes anuales para darle un descanso tanto al cuerpo como a la mente. Algo que puede ser muy favorable y beneficioso si, tras este periodo, somos capaces de conseguir practicar con regularidad algo de ejercicio. Pero para la mayoría de la gente la motivación para hacer ejercicio no es algo natural. Los seres humanos tendemos a ser comodones. Se está muy bien tomando algo con con los amigos o en casa -sobre todo con la llegada del mal tiempo-.  

Una rutina activa conlleva tiempo y motivación. Acostumbrar a nuestro cuerpo a un nuevo hábito y encajarlo en nuestro día a día pasa por varias fases, donde la constancia es imprescindible, pero se presenta con altibajos. Es en estos altibajos donde surgen la mayoría de los abandonos.

¿Consejos  básicos para que no suceda?

Elige una actividad que te divierta, si no te gusta correr no hace falta que fuerces máquina, opta por algún ejercicio que te haga feliz y motive. Si no tienes todavía alguna actividad concreta, inténtalo con distintas opciones posibles y escoge la que más vaya contigo. El consejo más importante es que disfrutes con lo que estás haciendo. Intenta pasártelo bien, relajarte y hacer que esos momentos en los que practicas deporte sean momentos para ti, para cuidarte y para estar contigo mismo.

Busca un compañero para ejercitarte o hazlo en grupo. Cuando te fallen las ganas encontrarás motivación en el otro.

Hazlo con música. Numerosos estudios han evaluado el efecto que tiene la música en el rendimiento deportivo. No solo influye en la motivación para empezar la actividad, sino que aumenta la productividad, obteniendo mejores resultados

Empieza poco a poco, marca objetivos asequibles, y céntrate en los cambios diarios

 

No importa la edad que tengas. Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio ni para cosechar sus muchos beneficios. Cuatro años de actividad física regular sostenida multiplican la probabilidad de tener un envejecimiento saludable, independientemente de la edad elegida para comenzar. Si lo haces en grupo y con música, lo más probable es que te diviertas y ya no te lo plantees como un mero ejercicio, si no como pura diversión y alegría.

 

Una vez hayas conseguido algo de rutina, hay un concepto en psicología deportiva que te puede ser de gran ayuda. Si hasta ahora te hemos hablado de motivación, hay otro factor importante dentro del deporte que en psicología se llama activación.

En general, los deportistas, cada vez más, se diferencian en cuanto a logros por un factor clave: la mente. Si nos fijamos, dentro del ámbito deportivo, en muchas ocasiones se da una gran importancia al rendimiento físico pero no tanto al psicológico. Este último va a depender del desarrollo de varias habilidades psicológicas entre las que encontramos la activación.

Estamos acostumbrados a escuchar el termino motivación deportiva, que es lo que mueve al deportista a actuar en cada momento y está relacionada con el porqué de lo que se hace. Toda actividad necesita cierto nivel de energía para poder desarrollarla. La activación es la característica energizante de la motivación; es decir, aporta energía para alcanzar el fin que se persigue. Inicia la conducta motivada e influye en su persistencia, intensidad y finalización.

Es importante que a la hora de activarte para practicar un deporte, pero también útil para antes de entrar a una reunión o acudir a un curso, tener en cuenta que existe un grado óptimo de activación.

Aprender a controlar la activación es una habilidad psicológica fundamental para el rendimiento general. Lo más importante es que cada persona en particular aprenda a identificar cuál es su nivel de activación óptimo para cada tarea concreta en la que deba rendir.

En el caso concreto del deporte, el primer paso para controlar los niveles de activación es tener mayor conciencia de ellos durante los entrenamientos y las competiciones. Para ello el deportista debe aprender a identificar los síntomas de la activación excesiva o deficitaria.

La activación del cuerpo humano lo podríamos comparar con la cuerda de una guitarra. Si una cuerda está floja no sonará bien, por el contrario si está demasiado tensa puede llegar a romperse. Es decir, si el deportista se encuentra demasiado relajado, su atención será más dispersa y probablemente no preste la adecuada atención en el ejercicio que deba realizar. Así que habrá más posibilidades de descuidar aspectos relevantes, realizando un trabajo de menor calidad.

Por otro lado, si el atleta está demasiado activado, le resultará difícil dominar todos los detalles significativos que requiere el ejercicio. El enfoque de su atención se habrá comprimido demasiado y, además, seguramente, estará pendiente de los síntomas de sobreactivación, como son el aumento de la frecuencia cardíaca, la respiración y la sudoración; preocupación, agobio, etc. De nuevo, pero por otros motivos, bajo estas condiciones, tiene más riesgo de que se le escapen detalles relevantes y cometa errores en el ejercicio. En estos casos, es cuando suelen tomarse decisiones impulsivas inapropiadas

Así que ya sabes, una vez tengas tu objetivo deportivo seleccionado, luego hay que saber mantenerlo y conociendo cómo mantener una activación adecuada, será de gran ayuda para realizar un deporte de manera regular y adecuada para tu cuerpo.

De la importancia de la activación en el deporte y de cómo trabajarla, hablaremos ampliamente con el psicólogo Alex Didoni el día 18 de septiembre a las 19.00h en la sala de Formación de Arvila Magna.