¿Trabajas de pie? Hazlo sin cansancio ni dolor

En esta nueva entrada de nuestro blog, JOSÉ LUIS ACUÑA, fisioterapeuta posturólogo de Arvila Magna explica porqué se produce fatiga cuando se trabaja de pie y cómo se puede prevenir:

“Si trabajas de pie estás expuest@ a una sobrecarga de trabajo muscular que puede generar fatiga a nivel de piernas, caderas o espalda baja. Lo primero es saber que existen diferencias entre quienes trabajan de pie con movilidad, movilidad relativa y quienes tienen menos movilidad, y mientras menos movilidad más molestias y dificultades. Esto es debido a que tenemos dos tipos de musculatura: una musculatura “tónica” que está principalmente disponible para el mantenimiento de posturas (trabajo contra la gravedad) y una “fásica” que está más bien destinada a la movilidad.

Si bien la musculatura tónica es menos fatigable, eso no quiere decir que esté siempre preparada para mantener la posición de pie toda una jornada de trabajo. Esto hace que cuando llega su punto de fatiga la musculatura fásica empieza a cubrir el trabajo que la tónica ya no puede cumplir, y entonces tenemos unos músculos tónicos fatigados y unos músculos fásicos realizando un trabajo que no les corresponde, lo que genera un estado de fatiga generalizado.

Sumado a esta compleja sinergia entre grupos musculares, hay otra serie de factores que debemos tener en cuenta, entre ellos considero pertinente hablarte de la buena condición muscular y el calzado apropiado.

Si trabajas de pie jornada tras jornada, necesitarás una musculatura que pueda resistir tal exigencia. El mantenerte en pie no es tarea fácil si tenemos en cuenta que tu cuerpo está luchando de manera permanente contra la gravedad. Es por ello que te recomiendo realizar un trabajo complementario de reforzamiento muscular, y dirás “si ya esto me cansa, debo además hacer ejercicio?” Pues sí, el ejercicio es la herramienta clave para esto. Durante tu jornada le exiges a tus músculos, pero si no haces ejercicios no les das la oportunidad de tener la fuerza necesaria para cumplir con la misión cotidiana. Es como el atleta que se entrena para poder cumplir con su disciplina deportiva, mientras más se adecúa la fuerza muscular a la actividad, mayores posibilidades tendrá de ganar el campeonato.

En cuanto al calzado hay varios ítems que debes tomar en cuenta, entre ellos están: la dureza de la suela, la forma de la horma y la altura del tacón en el caso de las mujeres. Voy a hablarte de cada uno por separado:

La dureza de la suela del calzado no debe ser muy dura pero tampoco muy blanda. Existen suelas de calzado femenino que son tan duras que no tienen

movilidad alguna como las de la Figura 1. Este tipo de suela altera la correcta función del pie en la marcha, por lo que desaconsejo su uso para una jornada laboral.

Aunque no sea tan rígida como el ejemplo de la figura 1, cualquier suela dura representará un trabajo extra para el pie y su función de marcha tanto en hombres como en mujeres.

Si por el contrario la suela es muy blanda, entonces se inhibe la función del pie en cuanto a los ajustes sutiles que en él existen para el control de la postura. Esto no es otra cosa que estar de pie sobre una superficie inestable de manera permanente. Te habrás fijado que la era “AIR” del calzado deportivo (Figura 2A)  está llegando a su final y está siendo sustituido por una suela más firme (Figura 2B), esto no es por una moda RETRO, es precisamente porque ahora se sabe que con un soporte más firme se obtiene mejor rendimiento muscular para para la estabilidad.


La forma de la horma
del zapato tiene tres particularidades que valen la pena resaltar. Una es que el zapato debe tener al menos una tira de sujeción por detrás del pie. En época de verano existe una tendencia a utilizar en exceso el calzado tipo chancleta o HAWAIANA (figura 3). Este calzado fuerza de manera inconsciente una flexión de los dedos (dedos en garra) con la finalidad de mantener el calzado sujeto al pie, lo que produce dolores por stress que seguramente no lograrás asociar con el calzado.

Otra particularidad es las puntas muy finas: éstas comprimen y tienden a deformar las articulaciones del pie. Creo que no vale la pena que te muestre imágenes ni explique mucho más.

La altura de tacón es un tema en el que las mujeres tienen las de perder. Es verdad que socialmente se vinculan a la elegancia, pero tienes que escoger entre “verte bella” o sentir dolor “hasta ver  las estrellas”. El problema es que las estrellas del dolor pueden acompañarte de por vida. Las alturas superiores a los 5 centímetros aproximadamente son una gran desventaja en cuanto al balance postural y al ahorro de energía.

Además de todo lo expuesto, las jornadas laborales de pie pueden originar problemas asociados de tipo agotamiento físico e intelectual o circulación sanguínea y linfática. Pero ahora viene la parte buena, los consejos que te ayudarán a no tener que dejar tu puesto de trabajo.

Lo del acondicionamiento muscular está bastante claro. Como ya comenté, un poco de actividad física muscular te ayudará a ganar la fuerza y resistencia necesarias para cumplir las exigencias de trabajar de pie. No te estoy sugiriendo que sea cada día -que no estaría mal-  sino que lo hagas al menos tres de los siete días de la semana, pudiendo escoger además el tipo de actividad que más te guste. También es importante que pienses que al igual que se habla de pausas activas para los puesto de escritorio, tú debes hacer pausas sedentarias. Con esto quiero decir sentarte de manera periódica, aunque sea en una silla alta si es lo que el puesto de trabajo permite. Seguramente, en algún momento tendrás que escribir, leer o contar cualquier cosa, aprovecha ese momento y siéntate.

En relación al calzado, si no estás dispuest@ a cambiar de manera permanente el tipo calzado, te recomiendo que lo alternes con frecuencia para que tu cuerpo no esté sometido a diario al mismo tipo de stress. Pero si puedes, te recomiendo hagas cambios basados en que ya te he explicado lo que no es bueno para estar de pie día tras día. También es posible que puedas cambiar de calzado durante algunos ratos del día, por ejemplo si el calzado es casi una exigencia del puesto de trabajo, lo cambias antes de entrar y al salir del puesto de trabajo, a la hora de comer, o si tienes pausas laborales.
Espero que estas recomendaciones te sean de utilidad”.

Y si quieres revisar tu postura, en Arvila Magna tenemos los mejores especialistas que te ayudarán a corregirla para que tu cuerpo funcione mejor y desaparezcan las molestias asociadas a una postura o hábitos incorrectos.