Actualizado abril 23, 2026 por Arvila Magna

colibri cronotipo

El día tiene veinticuatro horas y nuestro cuerpo lo sabe a la perfección.
Tenemos nuestro propio reloj biológico que influye en los llamados ritmos circadianos, encargados de regular las funciones fisiológicas del organismo de forma que cada día se realice un ciclo.
Éste afecta, entre otros aspectos, a la temperatura corporal, las hormonas y al funcionamiento de los órganos.

Por otra parte, la temperatura exterior, así como el ciclo solar (la alternancia entre día y noche) influyen en el funcionamiento de los ciclos circadianos. De ahí que, cuando viajamos a un país lejano, suframos el efecto del “jet lag”: los esfuerzos del cuerpo por adaptarse a los horarios de luz natural del sitio visitado.

Sin embargo, a pesar de que nuestro cuerpo sigue naturalmente el ritmo solar, las personas pueden presentar distintos tipos de cronotipos, según la forma particular de adaptarnos a la luz, la temperatura y a los otros ciclos biológicos ambientales que nos afectan.

Esto hace que haya personas madrugadoras que se levantan llenas de energía, mientras que a otras se les pegan las sábanas sin remedio. También las hay que no tienen un patrón especialmente marcado. Para etiquetar los cronotipos, la ciencia les ha dado nombres de aves: alondras a los madrugadores, búhos a los noctámbulos, y colibrís a las personas de ritmos no tan definidos.

Para entender un poco más cómo funcionan, es importante saber que, a pesar de que los ciclos circadianos se regulan endógenamente, la luz (variable exógena) influye en la hormona melatonina.

La retina tiene unos receptores que en ausencia de estímulo lumínico activan una parte del hipotálamo denominada Núcleo Supraquiasmático (NQS) y que es el que ordena a la Glándula Pineal la secreción de melotatonina. Así, con más luz, hay menos melatonina y más sueño, y viceversa. La temperatura también puede influir en esta dinámica.

¿Y si tu nivel de energía no es “normal”?

 

Muchas personas se identifican con un cronotipo y lo dejan ahí.

Pero en consulta vemos algo distinto:
personas que han normalizado vivir cansadas, con picos de energía irregulares o con dificultades para rendir en su día a día.

Y ahí la pregunta cambia:

¿es tu cronotipo… o es que tu cuerpo no está funcionando como debería?

Los tres cronotipos

 

Los tres tipos de cronotipos vienen dados por lo que las personas tardan en generar melatonina inductora del sueño después de la estimulación de la glándula pineal (por la ausencia de luz).

Todos duermen lo mismo, entre siete y ocho horas, pero varía cuándo empiezan a dormir, en función de la segregación de la melotonina:

Cronotipo matutino o alondras:

alondra cronotipo

segregan rápidamente melatonina cuando no hay luz. Son personas a las que no les cuesta madrugar y tienden a acostarse pronto por las noches. Sus capacidades cognitivas se encuentran al máximo por la mañana. Un cuarto de la población se encuentra en este cronotipo.

Cronotipo vespertino o búhos:

buho cronotipo

son personas que tienen su ritmo vital más activo en la tarde noche. Su tendencia natural les llevaría a levantarse tarde (entre las diez y las doce de la mañana) y a acostarse más tarde que el resto (de una a tres de la mañana). En su organismo, la melatonina comienza a producirse varias horas después de desaparecer el estímulo lumínico (alrededor de 6 horas más tarde que en el caso de las alondras). Una de cada cuatro personas es búho.

Cronotipo intermedio o colibrís:

colibri cronotipo

fundamentalmente diurnos, pueden adaptarse a madrugar o trasnochar. Secretan la melatonina tres horas después que los matutinos y tres horas antes que las personas vespertinas. El 50% de la población se encuentra en este grupo.

 

También se han realizado estudios que relacionan cronotipo y personalidad, según los cuales, las personas matutinas tienden a ser más organizadas, perfeccionistas y eficientes, respetan la autoridad y son cooperativos, aunque menos espontáneos. Los vespertinos, por su parte, son emocionales, creativos, inconformistas, asumen riesgos y llevan peor las normas impuestas.

Conocer el cronotipo personal ayuda a conocer mejor cómo funcionamos y saber cuáles son nuestros momentos del día más y menos activos, y es válido para todos los aspectos de la vida.

A una persona alondra, por ejemplo, no le conviene poner una reunión de trabajo a las ocho de la tarde pues no estará en su mejor momento, en tanto que para un vespertino ir a nadar a las nueve de la mañana sería un auténtico suplicio.

Tal y como está montada la sociedad, en general favorece más a las alondras y a los colibrís en lo que aspectos laborales y educativos se refiere, pero en la noche, sin duda, los búhos son los reyes.

Qué puede estar indicando tu cronotipo

 

Tu cronotipo no solo define cuándo tienes más energía.
También puede dar pistas sobre cómo está funcionando tu organismo.

Por ejemplo:

  • Dificultad extrema para madrugar → posible desajuste en ritmos hormonales
  • Energía muy irregular → mala adaptación al estrés
  • Cansancio constante → problemas de recuperación o sueño no reparador

Esto no siempre es patológico, pero sí es una señal a observar.

Entender tu energía va más allá del cronotipo

En Arvila Magna analizamos qué hay detrás de tu nivel de energía:

  • cómo responde tu metabolismo
  • cómo estás descansando realmente
  • cómo se adapta tu cuerpo al estrés

Este tipo de análisis forma parte de los chequeos de longevidad, donde evaluamos si tu organismo está funcionando de forma eficiente o si hay desajustes que conviene corregir.

Puedes solicitar un chequeo de longevidad para obtener una visión clara de tu estado actual.

Cómo mejorar tu energía aunque tu cronotipo no encaje

 

Más allá de entender tu cronotipo, hay formas de mejorar cómo responde tu cuerpo.

Una de ellas es la hipoxia intermitente, un tipo de entrenamiento que ayuda a:

  • mejorar la eficiencia energética
  • optimizar la oxigenación
  • aumentar la capacidad de adaptación del organismo

Es una de las herramientas que utilizamos cuando hay fatiga, bajo rendimiento o falta de recuperación.

¿Tiene sentido analizar tu situación?

Si sientes que tu energía no es la que debería, no es casualidad.

Entender tu cronotipo es un buen primer paso,
pero lo importante es saber si tu cuerpo está funcionando como debería.